ABC  El escritor Ferran Torrent en la campaña del Bloc
ABC El escritor Ferran Torrent en la campaña del Bloc

Torrent: «Fráncfort fue una mentira y los políticos se pusieron la medalla»

SERGI DORIABARCELONA. Ferran Torrent (Sedaví, 1951), valenciano de la huerta, cincuentón y buen conversador. Asociado a la novela popular en catalán, cuando quedó finalista del Planeta con «La vida en

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SERGI DORIA

BARCELONA. Ferran Torrent (Sedaví, 1951), valenciano de la huerta, cincuentón y buen conversador. Asociado a la novela popular en catalán, cuando quedó finalista del Planeta con «La vida en el abismo» hubo de soportar a los apóstoles del patriotismo literario. «Es imposible ser escritor profesional en lengua catalana, por eso me presenté», les respondió. Su ausencia en la Feria de Fráncfort acrecentó las susceptibilidades: «No fui porque estaba muy quemado sobre la pérdida de prestigio de la literatura catala. Fráncfort fue una puta mentira... Allí fueron los políticos para ponerse la medalla». A los políticos, Torrent no les debe nada: le fastidian «els de la guitarreta» que apoyan a ZP.

El autor-personaje

En su última entrega, «Només socis», Torrent recupera al inspector Butxana, el empresario Lloris y a su trasunto literario, el escritor Ferran Torres, que alumbró en «Gràcies per la propina».

Cronista de la Valencia de la especulación inmobiliaria, las ambiciones de tribuna deportiva y los tejemanejes políticos, Torrent es un escritor policial con todas las de la ley: narración ágil, diálogo sincopado y descriptor veraz de la topografía del malvivir. Si en «La vida en el abismo» destilaba alcoholes autobiográficos, con un veinteañero hiperactivo que volcaba su nihilismo sobre el tapete verde, en «Només socis» pega la hebra con su criatura literaria y hace balance de la clase política que transitó de las mariscadas a las barricadas.

El Torrent de hoy y aquí repite una frase del juego de cartas: «Donar cansa». En la novela, su trasunto Ferran... Torres le dice a Butxana que el «llobarro» y el vino estaban muy bien, pero aguantar a los editores es pesado: «Son como policías, quieren saber en cada momento qué hace». El escritor está cansado de publicar una novela cada año y medio. Aduce que no tiene ideas, que piensa en retirarse. «¿Por qué no pruebas con la novela histórica?» propone Butxana. «Ya no debe quedar historia para contar. Los escaparates de las librerías están llenos. En realidad no es mi género...»

Las reflexiones las suscribe un Torrent que prioriza el pesimismo de la razón sobre el optimismo de la voluntad: «No sé qué ocurrirá en el futuro, me temo que fallen las ideas o que el público no responda...» Le gustaría abordar temáticas complejas, aunque una novela fácil como «Només socis» resultó complicada «por el encaje de la trama que combina el espionaje internacional, la crisis creadora y la crítica social».