Soledad Puértolas explora la experiencia autobiográfica tras la muerte de su madre

Cuando en enero de 1999 falleció la madre de Soledad Puértolas, la escritora sintió la necesidad de indagar en la relación que había mantenido con ella y compartirla con el lector. Fruto de esa indagación ve la luz «Con mi madre» (Anagrama), una evocación emocionada de una mujer «que vivió 82 años afirmándose» y un rescate de esas afirmaciones.

BARCELONA. S. D.
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Frente a la perplejidad y el dolor que produce la desaparición de un ser querido, la autora de «Burdeos» plantea la escritura «como un acto de afirmación y optimismo, una lucha contra la nada y contra la muerte».

Obra inequívocamente autobiográfica, «Con mi madre» aborda las vivencias personales desde la introspección. El recuerdo materno elude las alusiones familiares y transita por un camino personal e íntimo: «cada hijo habla de una madre distinta, cada relación es irrepetible», afirma Puértolas. Una fotografía muestra a a la madre de la escritora acompañada de sus dos hijas en Barcelona. La imagen refleja el paso de una mujer por diferentes ciudades en las sucesivas etapas de su vida. «Mi madre, mira un poco hacia atrás -nunca mira a la cámara-, pero su cuerpo se mueve. Mi madre no se detiene. Me mira y sigue andando, apoyada en sus afirmaciones. Recorre ochenta y dos años», escribe Puértolas. Las ciudades -Zaragoza, Barcelona, Valencia, Madrid- constituyen el telón de fondo de cada momento vital. Esos escenarios urbanos son para Puértolas «los símbolos de lo que eres y se impregnan de la presencia o de la ausencia de las personas más queridas».

ENFERMEDAD Y LECTURAS

La enfermedad marca el principio y el final de «Con mi madre». Los recuerdos nos trasladan al calor contenido de una habitación donde la pequeña Soledad sobrelleva el tifus, acompañada de su madre. Es en aquellas horas eternas de reclusión cuando se despierta su afición por la literatura: alguien le lee el cuento «La gallina petirroja» y la niña accede al mundo de las palabras: «fue un tiempo sustancioso por la relación de soledad con mi madre y el descubrimiento de la literatura», subraya la escritora. Evocando los momentos que pasó junto a ella en los hospitales y releyendo las cartas de su madre, Soledad Puértolas destaca «el empeño con que se aferraba a la vida. Eran crónicas de vida y eran, a la vez, el vínculo que ella quería mantener conmigo, con todos nosotros, día a día. Esas cartas son una sucesión de afirmaciones».