Un señor de Barcelona

JORDI HEREU, alcalde de Barcelona
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Nos ha dicho adiós Juan Antonio Samaranch, un señor de Barcelona, un ciudadano de Barcelona, un ciudadano del mundo. Samaranch ha sido uno de los mejores embajadores que ha tenido nunca Barcelona, una personalidad que ayudó a posicionar más y mejor Barcelona en el mundo.

Samaranch era una enamorado del deporte y personificaba los valores que de su práctica se derivan: esfuerzo, cooperación, respeto, tesón y, siempre, fair play. En Barcelona siempre recordaremos aquellas palabras mágicas que pronunció aquel 17 de octubre de 1986, en Lausana, cuando con toda la solemnidad protocolaria exigida por el COI pronunció, casi con timidez, las cinco palabras del sortilegio: «A la ville du Barcelona».

Nos ha dejado uno de los principales artífices de la Barcelona olímpica: Samaranch nos permitió hacer realidad un sueño, que parecía imposible, que no es otro que el de acoger unos Juegos Olímpicos. Nos devolvió el orgullo de ser barceloneses y nos hizo más cosmopolitas. Sabemos que Samaranch siempre ha estado al lado, ha defendido, ante el mundo a Barcelona.

Hace un par de meses vino, haciendo acopio de fuerzas, hasta Canadá. Hoy quiero expresar públicamente, desde mi más profundo agradecimiento, las atenciones que nos prestó tanto a mí, de manera personal, como a toda la delegación de Barcelona-Pirineus 2022 en Vancouver, donde pudimos aprender y dilucidar, desde su generosidad y experiencia, los futuros retos, en materia deportiva, de la Barcelona del siglo XXI.

Nadie como Samaranch entendió tan bien y de manera tan clarividente el valor y la dimensión estratégica del deporte como generador social de convivencia y sentimiento de pertenencia.

Hoy en Barcelona y en este país, en la familia olímpica y en el deporte estamos de luto. Juan Antonio Samaranch, nuestro señor de Barcelona, se despide de nosotros con una impecable hoja de servicios que Barcelona, hoy y siempre le agradecerá. Nuestro más sentido pésame y nuestro más sincero agradecimiento.