«Rumbo al horizonte azul» explica como se llega al Guinness

Un español hizo la travesía Roma-Nueva York en moto acuática y ahora ha escrito un relato de sus odiseas, patrocinando causas justas, pero sin licor ni tabacos

J. P. Y.
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BARCELONA. Alvaro de Marichalar. Pamplona, 1961, pertenece a la saga: «Mi abuelo fue el vizconde de Eza, ministro de la Guerra y de Fomento en el Gobierno de Dato, en su época se fundó la Legión y se firmó el Decreto de la jornada laboral de ocho horas».

Empresario de una empresa de telefonía movil y otra inmobiliaria aún encuentra tiempo para sus expediciones, que suelen temer el denominador común de ser una especie de llanero solitario, cargado de buena fe y abundancia de palabras para explicar sus proyectos.

Roma-Nueva York, en moto

De sus particulares odiseas, a lo largo de 20 años largos, que le han valido una docena de records del mundo y marcas en el Guiness, el más sonado tuvo lugar en el año 2002 con la travesía en moto náutica de Roma a Nueva York, «la cosa empezó en el Tiber». Fruto de la hazaña es su libro «Rumbo al horizonte azul», (Planeta), motivo de la charla, acompañada de fotos.

«Resulta mucho más fatigoso el periodo de varios meses de preparativos, búsqueda de patrocinios, seguros y solución de problemas técnicos e imprevistos, que la travesía propiamente dicha», esto lo habíamos sospechado siempre. Fue una proeza de 65 días de navegación a 12 horas y media por singladura. Álvaro resume su filosofía en un dodecálogo en el que figura la vida sana (de ahí su negativa a llevar publicidad de tabaco y licores), la protección de la naturaleza, juego limpio, recordar las glorias marineras españolas o recaudar fondos para los mensajeros de la paz.

En las fotos, se le ve paseando las banderas de España y Navarra por los lugares más insospechados, a bordo de la fragata «Navarra» o visitando a Juan Pablo II. «Sí, lo de la motonáutica debió nacer con las lanchas italianas que hundieron los cruceros ingleses en Creta (1941). En muchas ocasiones fui derribado de la moto por un golpe de mar. El barco de apoyo podía tardar horas en aparecer, fue realmente duro», recuerda. Ahora está ilusionado con el proyecto de Sánchez Dragó de ir hasta el Japón en un velero de época, para conmemorar el aniversario de la llegada a aquel país de San Francisco Javier, patrón de Navarra. La expedición fue seguida de ptra París-Londres y de la Moscú-San Petersburgo. Siempre en solitario. Que conste.