YOLANDA CARDO

La reforma de Glòries, futuro nudo de transporte y gran zona verde, no acabará hasta 2016

Las pantallas laterales del tambor de Glòries empezarán a derribarse antes de acabar el próximo año. Para la demolición completa habrá que esperar 4 0 6 años

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ÀLEX GUBERN

BARCELONA. El anillo viario de la plaza de les Glòries podría comenzar a desmontarse antes de terminar 2007, en lo que sólo será el comienzo de una de las actuaciones urbanísticas más importantes que la ciudad acometerá en los próximos años. Así, el desmontaje de las placas laterales del tambor viario, previo traslado del actual aparcamiento, será el primer paso para la transformación completa de la plaza, que de «scalextric» pasará a convertirse en una de las zonas verdes más grandes de la ciudad -casi 200.000 metros cuadrados- y un potente nudo de transporte público. La idea original de Ildefons Cerdà de convertir Glòries en un polo de centralidad se hará realidad 150 después de dibujar el Eixample. El coste total de la intervención se estima en unos 600 millones.

Pese a que las actuaciones podrían comenzar en poco tiempo, el derribo total del anillo elevado -una de las actuaciones clave de las obras olímpicas- no se completará hasta dentro de 4 o 6 años, mientras que la actuación en su conjunto -incluido el gran intercambiador subterráneo de transporte público- podría dilatarse en un plazo de hasta 10 años, según explicó ayer el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento, Xavier Casas. Ayer por la tarde, la comisión de Urbanismo del Consistorio aprobó de manera inicial el inicio de los trámites para la reforma de Glòries y su entorno, en un proceso en el que los vecinos ya han demostrado su disconformidad respecto alguno de los puntos incluidos en el proyecto.

Ocho manzanas del Eixample

La transformación de Glòries se realizará a dos niveles. En el subterráneo está previsto ubicar un gran nudo de comunicaciones, en el que confluirán una estación de Cercanías de Renfe -ahora pasa la línea pero sin parada-, la Línea 1 del Metro, el tranvía y, en un futuro, una estación de la nueva línea de Ferrocarrils de la Generalitat que desde plaza España se dirigirá a Francesc Macià, Diagonal, Glòries y de allí a la Estación de Francia. Respecto al tráfico rodado, Diagonal y Gran Vía serán soterradas.

Pero si el proyecto para el subsuelo ya se conocía, ayer se desveló qué planes hay para la superficie. Para empezar, el derribo del anillo viario permitirá crear una gran zona verde equivalente a ocho manzanas del Eixample, así como distribuir en los alrededores nuevos equipamientos y viviendas. Por lo que respecta a los Encantes, el Ayuntamiento pretende ubicarlos en actual «bosquet», un espacio entre el TNC y el anillo viario, en una construcción más recogida que corrija la dispersión actual. Las negociaciones con los paradistas siguen abiertas.

Por otra parte, está previsto concentrar en el lado Llobregat de la plaza las 1.200 nuevas viviendas que se construirán, un 55% de las cuales serán dotacionales -para jóvenes o ancianos- o gozarán de algún tipo de protección. Junto a otros equipamientos, como guardería, CAP, CEIP y otros, se prevé mantener el proyecto de Museo del Diseño. Este centro, que originariamente sobrevolaba el nudo viario -por eso se le conocía como la «grapadora»- mantiene su ubicación y forma, si bien ahora se asomará sobre la zona verde que se abrirá a sus pies. Por lo que respecta al edificio administrativo Ona, que en forma de cortina se ubicará frente a la torre Agbar, alcanzará los 72 metros de altura, de modo que no será una pantalla para el obús de Jean Nouvel.