Jordi Pujol con Pasqual Maragall al fondo, durante la sesión parlamentaria celebrada ayer. Yolanda Cardo

Pujol y Maragall se echan la culpa de lincremento de la inseguridad ciudadana

Jordi Pujol y Pasqual Maragall protagonizaron ayer un cruce de reproches sobre inseguridad ciudadana. El líder socialista denunció la «incompetencia» del President, quien a su vez aludió al recorte de policías locales en ayuntamientos socialistas. Tras las reiteradas críticas a la falta de efectivos policiales, el PSC asegura ahora que el problema es la mala gestión.

MARÍA JESÚS CAÑIZARES
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BARCELONA. Las críticas socialistas a la falta de efectivos policiales y al modelo de despliegue de los Mossos d´Esquadra llegaron ayer al Parlament, donde el líder del PSC, Pasqual Maragall, centró su intervención en la sesión de control del Govern en cuestiones relacionadas con la inseguridad ciudadana.

Maragall denunció la elevada cifra de vacantes en las plantillas de la Guardia Civil y Policía Nacional -un 30 por ciento, según dijo- y puso de manifiesto la necesidad de favorecer el acceso de los miembros de estos cuerpos a la Policía Autonómica ya que, a su juicio, el cupo fijado en la policía de carreteras, un 15 por ciento, es insuficiente.

El presidente de los socialistas catalanes instó a Pujol a reclamar el mando único policial y acusó al President de actuar «con desidia e incompetencia» en las zonas donde todavía no se ha llevado a cabo el despliegue de Mossos. Este es el caso de las comarcas de Tarragona, donde según Maragall, «los payeses tienen que autoprotegerse» y los industriales «pagarse una seguridad privada. «Le queda un año para arreglarlo», avirtió el zocialista, quien reprochó a Pujol su incapacidad para actuar como un auténtico representante ordinario del Estado en Cataluña, «algo que sí hacía Tarradellas».

El mandatario catalán, por su parte, ironizó respecto a la concreción de las preguntas de Maragall, a quien agradeció que «no hable de Argentina o de otras cosas etéreas», en referencia a la anterior sesión de control, en la que el líder socialistas habló de la situación en Palestina. Según Pujol, el Govern cumple estrictamente el calendario de despliegue de los Mossos y los acuerdos alcanzados con el Ministerio del Interior en julio de 2001, lo que, según dijo, «permitirá que a finales de este año tengamos más policía que en 1997». No obstante. el President indícó que garantizar la seguridad «exige un esfuerzo de todos». En este sentido, recordó que el Síndic de Greuges denunció recientemente el recorte de las plantillas de las policías locales, «cosa que hace el Ayuntamiento de Barcelona». El dirigente nacionalista criticó la «demagogia» que los socialistas suelen practicar en materia de seguridad e inmigración, aunque subrayó el «cambio de actitud» que al respecto ha tenido el PSC, «que ha pasado de pedir «papeles para todos» a reconocer que, en Cataluña, no cabe todo el mundo», en referencia a las declaraciones de los dirigentes Josep Montilla y Celestino Corbacho.

El debate parlamentario sobre inseguridad viene precedido de las denuncias que el PSC ha efectuado en las últimas semanas respecto a la creciente sensación de inseguridad ciudadana. Según los socialistas, el área metropolitana de Barcelona, con mayoría de alcaldes de este partido, han registrado una disminución de efectivos policiales debido al repliegue de la Policía Nacional en favor de los Mossos d´Esquadra. El diputado del PSC y alcalde de Lleida, Antoni Siurana, interpeló al conseller de Interior, Xavier Pomés, sobre el problema de la reducción de efectivos policiales y el despliegue de Mossos, así como de las vacantes. Según Siurana, la principal razón del aumento de la inseguridad es «la falta de efectivos y la mala gestión del despliegue».

Pomés calificó de «irresponsable» asociar inseguridad al despliegue y rechazó la posibilidad de reclamar el mando único porque este tipo de gestión no permitiría a la Generalitat destinar más efectivos ni tendría influencia en su formación o selección. Siurana rectificó en su segunda intervención y aseguró que «el problema no es el número de policías» sino su gestión.