Jordi pujol, durante una comparecencia en el Palau de la Generalitat. Yolanda Cardo

Pujol abordará el fenómeno de la inmigración con los líderes políticos y los agentes sociales

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, anunció ayer que abrirá una rueda de conversaciones «sin urgencia y sin calendario» con los líderes políticos y los agentes sociales para «intercambiar opiniones» sobre el fenómeno de la inmigración y las infraestructuras hidrológicas, energéticas y ferroviarias que son algunas de las cuestiones «que condicionarán el futuro de Cataluña».

BARCELONA. ABC
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Pujol expresó ayer su voluntad de establecer en las próximas semanas una ronda de contactos con los principales dirigentes políticos y los agentes sociales para abordar los «problemas de fondo de Cataluña». Durante la presentación del portal educativo «edu365. com», el presidente de la Generalitat se mostró a favor de que estas conversaciones se realicen «sin urgencia, con calma y sin necesidad de sacar ninguna conclusión». El líder nacionalista pretende tener «un intercambio de impresiones» con las diversas fuerzas políticas, los sindicatos y la patronal catalana sobre los asuntos «que configurarán el futuro de Cataluña durante los próximos 20 años, como la inmigración o las infraestructuras».

La decisión de Pujol se produce cuarenta y ocho horas después de que las presiones políticas y sociales obligaran a la editorial a suspender el acto de presentación del libro «Qué piensa Heribert Barrera», que él había de presidir, por considerarlo xenófobo. La advertencia del ex presidente del Parlament y de ERC de «la desaparición de Cataluña» si continuaba el actual flujo migratorio levantó una fuerte polémica política en Cataluña y en España, similar a la que provocaron hace dos semanas las declaraciones de su esposa, Marta Ferrusola, en las que también advirtió del riesgo de perder la identidad catalana si los inmigrantes continuaban «imponiendo» su cultura y religión.

«UNA REFLEXIÓN SERIA»

El presidente de la Generalitat tuvo que mostrar públicamente el pasado jueves su «profundo desacuerdo» con el veterano dirigente republicano en materia de inmigración para intentar serenar el clima de crispación política y social que se generó por las tesis expresadas en la obra de Barrera. En su comparecencia para explicar por qué no acudió al acto de presentación del libro, Pujol invitó a todos los catalanes a realizar «una reflexión seria» sobre el fenómeno de la inmigración con «espíritu de justicia», pero con «la voluntad de asegurar la continuidad de nuestro país». Con su anunció de ayer, el President pretende implicar al resto de partidos y a la sociedad catalana para para abordar conjuntamente los problemas de la inmigración, «una de las pruebas más difíciles que ha de superar la sociedad catalana».

El «conseller en cap» de la Generalitat, Artur Mas, se sumó a la iniciativa de Pujol de incluir la inmigración como una de los temas principales a tratar con los partidos y recordó las palabras del President en el acto de clausura del Congrés de Fundacions 2001, en el que dijo que «la inmigración es un tema que nos obliga a todos, y principalmente a mí como presidente de este país, a plantearlo con los principales actores políticos».

En este sentido, aseguró, durante su visita a las fiestas de Sant Medir en Barcelona, que la decisión de Pujol de hacer una ronda de contactos «no es nueva» porque los mantiene «desde hace tiempo» con diversos agentes sociales «para hacer una política de inmigración que sea un modelo, como ahora lo es, en España». Según Mas, «sería una lástima que por cuatro declaraciones» en contra de la inmigración, en alusión a las críticas de Heribert Barrera, «ahora se cuestione a Cataluña lo que está haciendo bien».

CRÍTICAS INJUSTAS

Por su parte, el portavoz de CiU en el Congreso, Xavier Trias, calificó de «injustas» las declaraciones del ministro Portavoz, Pío Cabanillas, en las que señaló que la «obsesión diferenciadora» de los nacionalistas podría generar consecuencias racistas. Para Trias estas críticas intentan colocar al nacionalismo catalán en una situación injusta e incómoda. Además pidió al Gobierno que tenga en cuenta lo que la coalición «ha hecho y continuará haciendo por la gobernabilidad del Estado».

El dirigente nacionalista dijo también que desde que el PP «no depende de nosotros» tiene una línea más «durilla y nos complican bastante la vida», pero que la coalición se niega dejar de influir en la gobernabilidad.

Por otra parte, Trias consideró «muy positivo para el nacionalismo democrático» el pacto al que han llegado PNV y EA para acudir juntos a las próximas elecciones autonómicas vascas. Trias participó ayer en la fiesta de Sant Medir de Gràcia junto a Artur Mas, quien también se referió al pacto y aseguró que «era lógico» y que los nacionalistas democráticos vascos «tienen ganas de ganar las elecciones y una forma de intentarlas ganar es juntar esfuerzos».