El arquitecto japonés Toyo Ito, frete a uno de sus edificios en Barcelona
El arquitecto japonés Toyo Ito, frete a uno de sus edificios en Barcelona - Efe

Los promotores del Hermitage Barcelona intentan desencallar el proyecto con el fichaje de Toyo Ito

El arquitecto japonés se haría cargo del proyecto arquitectónico de una franquicia que no convence al gobierno de Colau

BarcelonaActualizado:

Dos años después de presentarse en sociedad como un actor llamado a revolucionar el panorama museístico internacional, el Hermitage de Barcelona, franquicia del museo ruso que, según las previsiones, debería estar en funcionamiento en 2019, sigue siendo poco más que un gigantesco signo de interrogación suspendido sobre el Puerto de Barcelona.

Una incógnita que no acaba de concretarse y a la que se suma ahora el nombre de Toyo Ito, prestigioso arquitecto japonés y ganador del Pritzker en 2013 que, según adelantó ayer «El País» y confirmaron los responsables del museo, firmará el proyecto arquitectónico del Hermitage barcelonés. La propuesta de Ito, con sus características formas curvas en la fachada y 12.000 metros cuadrados repartidos en cuatro niveles (sótano incluido), viene a sustituir al proyecto que ya se había presentado y en el que predominaban las líneas rectas. Un notable cambio de rumbo que, de concretarse, no sólo retrasaría la apertura del centro, sino que además dispararía el coste del proyecto de los 38 a los 50 millones de euros.

De hecho, el Hermitage ya debería estar prácticamente listo para abrir puertas, pero las trabas burocráticas y la muerte, el pasado mes de marzo, de Jorge Wagensberg, director artístico del museo, no han hecho más que retrasar el proyecto. El principal escollo sigue siendo, a día de hoy, el exceso de celo municipal hacia un proyecto que el Ayuntamiento de Barcelona nunca ha acabado de ver claro. Así, a la noticia de que Ito podría estar detrás del proyecto arquitectónico, la respuesta del consistorio ha sido la misma de siempre: pedir «un proyecto de viabilidad riguroso».

Es la tesis que siempre ha defendido el comisionado de Cultura, Joan Subirats, quien aprovecha siempre que puede para recordar que dos franquicias del Hermitage han tenido que cerrar y la de Ámsterdam ha tenido que ser rescatada con dinero público, y la que repitió ayer la alcaldesa Ada Colau. El mensaje, una vez más, es claro: el Ayuntamiento no quiere pillarse los dedos. «Estamos muy a favor de nuevos equipamientos e iniciativas culturales, pero como ciudad pedimos un proyecto de viabilidad riguroso», dijo la alcaldesa antes de recordar que el consistorio tiene la última palabra sobre su autorización. «Nos preocupa que se cuente con grandes firmas de arquitectos, pero que la viabilidad no esté clara. Hemos conocido otras iniciativas que no lo han sido y no estaríamos dispuestos a rescatar el proyecto como en otras ciudades», añadió la alcaldesa.

Con todo, los promotores esperan que este singular edificio firmado por Ito refuerce los argumentos para superar las reticencias del gobierno municipal entre algunos vecinos, que temen que la subsede del museo ruso contribuya a la masificación turística del frente marítimo de la ciudad, informa Efe.

El pasado mes de diciembre, los promotores del museo ya indicaron que este proyecto solo será posible si cuenta con la «complicidad» del ayuntamiento y «la simpatía» de las entidades del barrio de la Barceloneta. La realidad es que, seis años después de anunciarse el proyecto bajo el mandato de Xavier Trias, y dos años después de empezar a concretar el proyecto museístico, lo único que han conseguido los impulsores del Hermitage es el cambio de usos de la nueva bocana del Port de Barcelona, necesario para poder instalar ahí equipamiento.