EFE  Mäximo Park
EFE Mäximo Park

Los Planetas imponen su leyenda en el Primavera Sound

DAVID MORÁNBARCELONA. Se esfumaron The Smashing Pumpkins y sus faraónicas ambiciones y el Primavera Sound recuperó su fisonomía de festival de arte y ensayo en el que la letra pequeña es tanto o más

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DAVID MORÁN

BARCELONA. Se esfumaron The Smashing Pumpkins y sus faraónicas ambiciones y el Primavera Sound recuperó su fisonomía de festival de arte y ensayo en el que la letra pequeña es tanto o más suculenta que los supuestos cabezas de cartel. El viernes, superada la resaca inaugural y a la espera del desembarco de anoche de Patti Smith, Wilco y Sonic Youth, el frente de batalla no estuvo en la pista central, sino en el escenario comisariado por la promotora británica ATP.

Fue ahí donde los abrasivos Band Of Horses inflamaron aún más el rock expansivo de «Everything All The Time» y donde Modest Mouse, inéditos por estos lares hasta anteanoche, ofrecieron uno de los mejores directos de la jornada. Crudos, viscerales y con Johnny Marr (The Smiths) dirigiendo el fuego cruzado de las guitarras, los canadienses, todo un portento de ritmo e intensidad, pusieron a prueba la capacidad de un escenario que nunca antes había estado tan lleno.

Menos suerte tuvieron Low, angelical trío de Duluth al que ni la hora ni el espacio acabaron de acompañar. Sin intensidad y se diría que hasta sin ganas, sus letanías eléctricas se diluían en la inmensidad del Fòrum o, según la distancia del escenario a la que uno se colocase, se enredaban con las travesuras de DJ Yoda, inagotable fuente de sabiduría musical que a la misma hora andaba revolucionando el escenario CD Drome con explosiva sesión barnizada de negro.

En el escenario central, donde a primera hora de la noche Mark. E. Smith había vomitado con rabia, tensión y ardor de estómago toda la historia de The Fall y, por extensión, la del post-punk, el papel de triunfadores se lo adjudicaron sin demasiados problemas Los Planetas. Ácidos, bipolares y empapados en distorsión, los granadinos partieron su actuación en dos y, después de una primera parte dedicada a descorchar la psicodelia aflamencada de «La leyenda del espacio», enfilaron la senda de los grandes éxitos. El delirio llegó con «David y Claudia», «Un buen día», «Segundo premio», «Santos que yo te pinte», «De viaje» y «Pesadilla en el parque de atracciones», imponente traca final que, respaldada por un sonido arrollador y un soberbio diseño de luces, selló definitivamente su indiscutible reinado en el rock patrio.

Antes, los británicos Mäximo Park habían solventado su enésima visita a la ciudad con una briosa y adictiva actuación que sirvió para presentar su segundo trabajo, «Our Earthly Pleasures».Capitaneados por el hiperactivo Paul Smith , los de Newcastle defendieron con energía y tensión un repertorio hecho a imagen y semejanza de la new wave británca.