Paula Bonet, fotografiada en su estudio
Paula Bonet, fotografiada en su estudio - Noemí Elías

Paula Bonet planta cara al tabú del aborto espontáneo

La pintora y autora repasa su experiencia en un libro-objeto íntimo y «sin ornamentos»

BarcelonaActualizado:

«Autorretrato en ascensor con embrión con corazón parado». Y a su lado, una pintura de Louise Bourgeois que no deja lugar a dudas. No es el tipo de frase ni de imagen que uno espera encontrarse en una red social de naturaleza amistosa y sonriente, pero así fue como la dibujante y escritora Paula Bonet (Villareal, 1980) hizo público en enero que había sufrido su segundo aborto. «Mi ratoncita estaba allí quieta, como una osa silenciosa en hibernación», escribe ahora en «Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión» (Literatura Random House), una suerte de díptico artístico-literario con el que quiere sacar de las tinieblas un tema tan traumático y a la vez tan común como la pérdida gestacional.

«No está en la conversación pública. Lo que no se nombra no existe, así que quise mostrar esa zona oscura que los hombres no conocen», explica Bonet, quien si se animó a publicar una obra que en un principio debía ser de consumo estrictamente interno fue por las reacciones a aquel primer mensaje que compartió en Instagram. «No hubo ningún comentario negativo y sí mucha gente que compartió conmigo sus experiencias. No me imaginé que fuese a tener tanta repercusión», recuerda Bonet.

Fue entonces cuando recuperó el diario que había escrito durante los tres meses de gestación y un «acordeón» ilustrado que había pintado para su hija antes de perderla. En él, Bonet dibujó diferentes versiones de roedores y ratonas ya que, explica, así es como llamaba a la hija que esperaba. «Desde hace 15 años, cada vez que hacía un viaje compraba un álbum ilustrado por si algún día tenía una hija, así que decidí hacerle uno, quería que fuera algo muy privado, que quedara en las sombras de mis intimidades», recuerda Bonet.

«El primer sentimiento es que tienes una tara, que has fallado. La noticia te aplasta y no puedes dejar de pensar que has hecho algo mal»

Con el segundo aborto, sin embargo, todo cambió. «Tenía un ser que se iba sin apenas hacer ruido, un poco como se espera que seamos las mujeres: complacientes y sonrientes», lamenta Bonet para poner de relieve los velos de silencio que acompañan a un tema sobre el que, lamenta, tampoco existe literatura. «Se nos bombardea constantemente con mensajes optimistas, pero tenemos que aprender a vivir y entender el dolor», explica. Y eso por no hablar, añade la autora, de la culpa que atrapa a las mujeres que sufren un aborto: «El primer sentimiento es que tienes una tara, que has fallado. La noticia te aplasta y no puedes dejar de pensar que has hecho algo mal... La segunda vez dejé de pintar, me gasté un dineral en comida orgánica, me cuidé muchísimo... Y sucedió lo mismo», relata.

Ilustración de Bonet para «Cuerpo de embarazada sin embrión»
Ilustración de Bonet para «Cuerpo de embarazada sin embrión» - Paula Bonet

El drama, apunta, es aún mayor tras descubrir que eso mismo aún ha de ocurrir una vez más antes de que alguien le preste verdadera atención. «A nivel médico, hasta que esto no sucede tres veces no se empieza a investigar. ¡Esta locura que es gestar y perder y volverte loca tiene que sucederte tres veces para que empiecen a hacerse una serie de análisis!», subraya Bonet.

Con todo, si algo ha querido Bonet con «Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión» es «poner el debate sobre la mesa» pero huyendo de cualquier melodrama y victimismo. «Quería que fuera un texto pulido y crudo en el que se explicara más en los huecos que en las palabras», señala. Un texto «sin ornamentos» que le permita «hablar de un tema femenino de una manera universal». «Las mujeres no escribimos cosas de mujeres para mujeres: escribimos cosas que pueden leer hombres o mujeres», señala.