EL PALAU, PREMIO MERECIDO (2)

Actualizado:

PABLO MELÉNDEZ-HADDAD

La suerte está echada. La candidatura de la Fundació Orfeó Català-Palau de la Música Catalana presentada por la Fundación Isaac Albéniz al Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2006 está en su fase final. Con todos los objetivos puestos en el centenario del auditorio modernista, a celebrarse en 2008, el Premio sería para el Palau la coronación de un largo camino de ilusiones, con la música y la cultura como telón de fondo. La verdad es que no sorprende para nada la cantidad de apoyos recibidos por la candidatura del auditorio modernista. Más todavía cuando «la competencia» (es decir, los otros candidatos en la misma categoría) son tan variopintos. Porque en el apartado de los premios ovetenses dedicados al Arte se incluye tanto al edificio de Domènech i Montaner y a sus gestores, con todo lo que ello conlleva desde el punto de vista patrimonial y de actividad artística, como a personalidades individuales como son Raphael, Serrat o Almodóvar, es decir, a auténticos mitos mediáticos.

En el campo de la cultura son muy pocos los monumentos históricos que en los tiempos que corren continúan ofreciendo el servicio para el que fueron concebidos originalmente, y el Palau es uno de estos casos, porque lleva un siglo apoyando al arte musical y a la cultura universal y de su pueblo. Estos premios necesitan un despliegue de comunicación amplio y bien dirigido, y por eso dependen tanto de su proyección internacional. En el caso de la actual convocatoria, que estén como candidatos arquitectos como Oriol Bohigas, Tadao Ando, Rafael Moneo o Antonio Lamela da para pensar en un premio especial para diseñadores, porque aquí un creador competir en la misma carrera de obstáculos con un monumento, con el patrimonio físico, o con la trayectoria de una entidad social.

El Palau no es sólo el candidato de quien firma estas líneas. Por justicia son muchos los artistas, empresarios, comunicadores, instituciones, teatros y hasta partidos políticos los que están apoyando a la obra creada hace un siglo por unos visionarios que entendían que la sociedad no podía vivir dando la espalda a la música. Sólo por nombrar a algunos de los anteriores galardonados con esta misma distinción, resalta el apoyo decidido en el apartado musical de Daniel Barenboim, Alicia de Larrocha, José Carreras, Montserrat Caballé, Teresa Berganza, Orquesta Sinfónica de Madrid y del Orfeón Donostiarra; y los apoyos se multiplican por medio mundo. Los nombres propios de Neville Marriner, Zubin Mehta, Riccardo Chailly, Carlos Álvarez, Joan Manuel Serrat, Chritoph von Dohnányi, Renée Fleming, Mariss Jansons, Mirella Freni, Ángel Corella, David Giménez Carreras, Izhak Perlman, Juan Pons, Jaime Aragall, Paquito D´Rivera, Bebo Valdés, Tomatito, Kiko Veneno, Maria del Mar Bonet, Luz Casal, Chano Domínguez, Ana Belén, Cecilia Bartoli, Michael Nyman, Cesaria Evora o Georges Moustaki figuran en esa larga lista de adhesiones a la candidatura. Pero todos ellos son sólo el principio, porque también se cuenta con las orquestas de Nueva York, Munich, Chicago, ONE, Berlín, Los Angeles, San Francisco, Israel, BBC, Royal Philharmonic, OBC, Asturias, Concertgebouw, Castilla y León, Tenerife, London Symphony, Capella Reial de Catalunya, Simfònica del Vallès, Andorra, Zurich, RTVE, Gran Canaria, Comunidad de Madrid, Cadaqués, Pamplona, Galicia y Granada.

También figuran teatros como el Metropolitan Opera House de Nueva York o el Liceu, entidades como el American Ballet o el Metropolitan Museum, el COI, la Abadía de Montserrat o todas las universidades catalanas... Escritores, pintores, deportistas, diseñadores, diplomáticos, diputados, ministros de Estado, presidentes autonómicos, alcaldes, arzobispos... La de los apoyos al Palau es una de las pocas listas en las que comparten filas detrás de un mismo objetivo los mismísimos Carod Rovira y Mariano Rajoy. Lo dicho, ¡a cruzar los dedos!