Miquel Porta Perales - El oasis catalán

Open Arms

Open Arms practica el chantaje moral y emocional. Por partida doble: frente/contra la Unión Europea y sobre una ciudadanía europea consciente de sus privilegios

Miquel Porta Perales
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España es un país costero. Pero, mira por donde, la única ONG española que se dedica a salvar migrantes en el Mediterráneo es catalana. ¿Una casualidad? ¿El empeño personal? ¿Quizá Cataluña atesora un número mayor de individuos solidarios? Mi hipótesis es otra: Open Arms –la ONG que recoge migrantes en el Mediterráneo- surge en Cataluña como reflejo y manifestación de un “progresismo” -lean buenismo, populismo y demagogia- que se cree por encima del bien y del mal. Una forma –por mejor decir, otra forma- de supremacismo. En este caso, de supremacismo moral. Una superioridad que hace que Open Arms desafíe a la Unión Europea y a los Estados que la conforman. Y no solo eso, sino que quiere imponer su modus operandi –también, su manera de entender la política migratoria- a la Unión Europea. ¿Por qué? Porque, Open Arms se considera la quintaesencia del humanitarismo, el altruismo, la solidaridad o la piedad.

Por ello, Open Arms practica el chantaje moral y emocional. Por partida doble: frente/contra la Unión Europea y sobre una ciudadanía europea consciente de sus privilegios. ¿Una manera de apaciguar el complejo de culpabilidad que invade a la ciudadanía occidental? ¿Una apuesta por el bien que asegura la autosatisfacción egoísta de toda ONG? En cualquier caso, Open Arms invita –sin novedad en Cataluña- a que la Unión Europea incumpla la legislación vigente. Para el populismo humanitario, no cuenta la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas, ni el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados, ni el Sistema Europeo Común de Asilo, Condiciones de Acogida y Requisitos, ni el Reglamento de Dublín y el Eurodac. ¿Por qué? Porque, Open Arms no acepta criterios de admisión. Por supuesto que hay que recoger a los náufragos. Lo que sobra es el taxi que hace el juego a quien comercia con seres humanos. Un comportamiento que perjudica a los migrantes y refugiados que pueden entrar legalmente en la Unión Europea. Buscando el bien, se encuentra el mal.

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