Miquel Porta Perales - El oasis catalán

Cambios

«Alguien dirá que se trata de algo parecido al cuento de la lechera»

Miquel Porta Perales
BarcelonaActualizado:

El acuerdo entre el PSC y JpC en la Diputación de Barcelona podría anunciar una nueva fase en la política catalana. El independentismo catalán reconocería, de facto, con la excepción del clan de Waterloo y el inexistente Torra, el fracaso del «proceso». Y, para salvar los muebles -futuro político, cuota de poder, cargos y subvenciones-, recurre a los socialistas.

El PSC jugaría el papel de puente o muleta que facilitaría la reintegración en la vida política democrática de JpC y ERC. Como no podía ser de otra manera -hablamos de política-, los socialistas también obtendrían beneficios: lavar su imagen ante el catalanismo y el nacionalismo moderado, frenar a la non nata Lliga Democràtica, ocupar el espacio que Ciudadanos parece haber abandonado en Cataluña. Más: postularse como eje de un nuevo tripartito -entran en juego los comunes- que podría emerger después del adelanto electoral autonómico convocado tras la sentencia del Tribunal Supremo.

Alguien dirá que se trata de algo parecido al cuento de la lechera. Que nadie se puede fiar de un independentismo catalán que -según dice- se empeña «en volver a hacerlo». Cierto. Pero, no es menos cierto que el «proceso» lleva meses o años colapsado, que los dirigentes secesionistas -digan lo que digan- no están dispuestos a pernoctar durante años en la prisión, que la movilización callejera va a la baja. Y que no existe ninguna hoja de ruta hacia la independencia.

¿Que la sentencia del Tribunal Supremo -que se prevé severa- activará el fanatismo independentista? ¿Que vaya usted a saber el numerito que escenificará Waterloo, la Generalitat, la ANC, Òmnium, JpC, ERC, la CUP o los CDR? Todo ello es verdad. Pero -según parece-, una parte del independentismo con mando en plaza podría haber entendido ya que la secesión es inviable. Es decir, después de la performance callejera llegaría la asunción de la realidad con la excusa de la acumulación de fuerzas. Probablemente, los suyos les corran a gorrazos. Peor se está en el trullo.

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