Oti Rodríguez Marchante - Barcelona al día

Mejor y más útil una Oficina Profraude

Parece bastante claro que en el Estado hay cloacas, pero aún parece más claro que quienes no reinan en ellas son precisamente los membrillos del PP

Oti Rodríguez Marchante
Actualizado:

Parece bastante claro que en el Estado hay cloacas, pero aún parece más claro que quienes no reinan en ellas son precisamente los membrillos del PP, que siempre se las arreglan para salir en la foto con toda la pataza metida en las aguas sucias justo antes de la cita electoral. Todavía más, la inutilidad de las cloacas del Estado en las manos flojitas del PP consiguen limpiar, en vez de manchar, allí donde pretenden arrojarlas…

Miremos el caso, por ejemplo, de Artur Mas y Francesc Homs, que salían ayer con traje de corte bueno y corbata, en vez de con los tejanos planchados y camisa como abierta, para declararse víctimas de la amenaza del Estado… Francesc Homs volvía así a parecer ese político impoluto, fetén, en vez del Zoolander de campaña. Pobres víctimas del Estado, era el momento para que Artur Mas pidiera que se archive la causa del 9-N, lastrada por este contubernio mundial contra él y su proceso. La verdad es que ayer, entre el nivel político e intelectual de las grabaciones, o filtraciones, o lo que sea, y el nivel de absoluta ausencia de vergüenza entre los aprovechados de la membrillez del PP, era uno de esos días que animan al voto útil, que en el caso de la política española empieza a consistir en hacer algo de papiroflexia con la papeleta.

Y lo peor no es el nivel político e intelectual de estos jaguares que están a la que salta, sino la impresión que dejan en el ciudadano de que lo toman por imbécil total: ¡Qué argumentos!, ¡Qué simpleza en la tergiversación!... vamos a movilizarnos, vamos a protestar, vamos a sacar la cacerola, vamos a echar al fulano de la Oficina Antifraude…, por qué no abogan directamente por una Oficina Profraude, porque lo de buscar casos de corrupción, al menos en el lugar equivocado, no está bien visto. Y otro de los más ofendidos por el contubernio mundial es Oriol Junqueras, que consideró ayer el momento de decir gansadas sin parar (trajo a colación hasta el 11-M); ya podría tener más rigor Junqueras, y no meterse a debatir sobre cosas serias con Josep Borrell (como hizo la otra noche, para bochorno de quien lo viera), porque da la auténtica medida de su peso político y son ganas de ponerse en evidencia: al lado de Borrell, alguien leído y escribido, el pobre Junqueras no pasó del estadio del balbuceo.

Oti Rodríguez MarchanteOti Rodríguez Marchante