Medio Ambiente estudia un nuevo trasvase del Tajo a Levante desde Extremadura

M. BUITRAGO
MURCIA Actualizado:

Hasta que no se consiga el clima social favorable, hasta que no se enfríe el enfrentamiento territorial, y hasta que no se alcance el consenso político necesario. Mientras no se cumplan estos tres supuestos, el Ministerio de Medio Ambiente no pondrá sobre la mesa el proyecto para construir un nuevo acueducto entre Extremadura y el Sureste de España. Se trata de una propuesta para derivar entre 500 y 600 hectómetros cúbicos anuales desde el pantano de Valdecañas, alimentado por el Tajo, hasta La Roda, donde conectaría con el acueducto Tajo-Segura, que abastece a Murcia, Alicante y Almería. Si todo se desarrolla favorablemente y se superan los obstáculos políticos, este nuevo acueducto puede estar aprobado en esta legislatura, según ha podido saber este periódico.

Reunión en Murcia

El secretario de Estado de Agua, Josep Puxeu, realizó el jueves de la semana pasada una visita de carácter «privado» a la Región de Murcia, donde se entrevistó con el consejero murciano de Agricultura, Antonio Cerdá, y el titular valenciano de Obras Públicas, García Antón. En la agenda figuraba el estudio de varias opciones para resolver a medio plazo el déficit de las cuencas del Segura y del Júcar. La derivación de caudales del Tajo desde Cáceres, fuera del territorio de Castilla-La Mancha, es la que cuenta con más posibilidades. No ha sido la primera cita de Puxeu con ambos consejeros. En Valencia se produjo antes otra dentro de un nuevo clima de colaboración entre el Gobierno de Zapatero y las comunidades gobernadas por Valcárcel y Camps. Esa colaboración fue imposible en la anterior legislatura.

Valcárcel y Camps mantienen en su agenda de baile el trasvase del Ebro, aunque ahora todos están de acuerdo en que la prioridad es otra: optimizar y consolidar el acueducto Tajo-Segura con caudales que no procedan de la cabecera, sino del curso medio, donde hay más agua. Los dos gobiernos autonómicos han advertido un cambio en la política de aguas del Ejecutivo central tras la marcha de Narbona. Creen que va en serio la oferta del nuevo acueducto, la cual se barajó el año pasado sin que fuera negada por el Ministerio como una opción plausible. Pero se consideró entonces que no era el momento porque quedan por resolver las reivindicaciones en materia de agua del nuevo estatuto de Castilla-La Mancha.

Con matizaciones, la ministra Espinosa y Puxeu se han mostrado dispuestos a estudiar nuevos trasvases siempre que cuenten con el consenso de las regiones afectadas, de los usuarios y de los principales partidos. La condición es que sean medioambientalmente sostenibles, socialmente aceptables y económicamente viables. Las comunidades autónomas ribereñas del Tajo tendrán que pronunciarse sobre este nuevo acueducto, sobre todo Extremadura, ya que el punto de toma estará en esta región y no en Castilla-La Mancha. Estas dos regiones podrían recibir a cambio importantes contraprestaciones.

La prioridad del Gobierno es ahora sacar de la UCI al acueducto Tajo-Segura, ya que no cumple con los objetivos que se habían marcado debido a la incapacidad de los pantanos de cabecera (Entrepeñas y Buendía) de generar los excedentes necesarios para derivarlos al Sureste. La sequía atenaza a ambos embalses, que llevan tres años sin levantar cabeza. En este año hidrológico sólo se han autorizado dos riegos de socorro que no rebasan los 40 hectómetros cúbicos; que se han completado con la compra de 30 hectómetros a través del intercambio de derechos con los agricultores de Estremera.

La alternativa que se impone es acudir al Tajo Medio allí donde hay mayor garantía de excedentes. La cuenca del Segura tiene un déficit oficial de 460 hectómetros cúbicos anuales, siempre que disponga de la dotación completa del trasvase Tajo-Segura de 600 hectómetros en origen, 450 de ellos para los regadíos. Como esta condición no se cumple, dicho déficit no hace más que agravarse. La situación se complica más tras comprobar que entre octubre y junio pasados las aportaciones superficiales propias del Segura se limitaron a 130 hectómetros; una de las peores de los últimos 78 años.

El Estatuto manchego

El momento de poner sobre la mesa el nuevo acueducto llegará cuando se resuelva el Estatuto de Castilla-La Mancha en el Congreso. Será una de las leyes calientes del próximo otoño. Tanto el PSOE como el PP ya han indicado que el texto será corregido y pulido en la parte relativa a la gestión del agua, ya que afecta a las competencias exclusivas del Estado en materia de trasvases entre cuencas. Se da por hecho de que la alusión a la fecha de caducidad del acueducto Tajo-Segura para el año 2015 será eliminada. El texto correrá la misma suerte que los estatutos de Aragón y Cataluña, que fueron modificados en una materia tan sensible.

La opción del pantano de Valdecañas, en Cáceres, se considera más eficaz que la de Azután, cerca de Talavera de la Reina. Valdecañas tiene una capacidad de embalse de 1.446 hectómetros cúbicos. La media del último decenio es de 722 hectómetros. En la actualidad no llega a los 500. Azután tiene una capacidad total de 113 hectómetros y sus aguas se consideran de menor calidad.

Medio Ambiente no ha concretado todavía números. Se cree que podría derivarse desde Valdecañas hasta un máximo de 500 hectómetros cúbicos anuales. El coste total de la obra puede rondar los 1.200 millones de euros.

Además del acueducto de Valdecañas a La Roda, el Ministerio también baraja depurar las aguas del Jarama que desembocan en el Tajo, cerca de Aranjuez. Se trata de un volumen considerable que, a pesar de su ínfima calidad, nutre un tramo importante de la cuenca, precisamente el que discurre por Toledo.

El acueducto de Extremadura a La Roda permitiría conectar cuatro cuencas hidrográficas y seis provincias. No es la primera vez que se propone. En septiembre del año pasado, Medio Ambiente estudió esta opción como alternativa a los trasvases desde la cabecera del Tajo. Se dejó aparcado porque no se daban las condiciones políticas para sacarlo adelante en aquellas fechas. El Gobierno de Extremadura, en manos de Fernández Vara, negó que existiera tal proyecto, si bien matizó que no era el momento de plantearlo. El Ministerio no se pronunció oficialmente.

Frente a la debilidad en la cabecera, el río Tajo presenta otro aspecto en su curso medio y bajo. La aportación media en toda la cuenca es de 10.800 hectómetros cúbicos anuales en territorio español; y de otros 6.000 hectómetros en terreno portugués, según datos de Medio Ambiente. Las demandas futuras no sobrepasan los 3.000 hectómetros (2.048 para los regadíos y 851 para abastecimientos, principalmente).

El gabinete de Espinosa seguirá adelante con el Programa Agua, basado en la desalinización masiva. Pero no le entusiasma, principalmente porque considera demasiado alta la factura energética y, por consiguiente, el precio final del metro cúbico. Y más que se encarecerá a partir de ahora. El coste de producción de agua dulce de las desalinizadoras es tal que puede incluso desequilibrar el balance económico de los organismos oficiales encargados del suministro.

Al igual que los gobiernos de Murcia y Valencia, el Ministerio concibe la desalinización como un complemento, pero no como la solución definitiva. Considera que son muy útiles en épocas de sequía extrema, como la que se vive en los últimos años, pero no para que sustituyan a las transferencias de agua entre cuencas.