Mnauel Valls, esta semana en Barcelona
Mnauel Valls, esta semana en Barcelona - Inés Baucells

Manuel Valls, ante el dilema barcelonés: «Me apasiona ser alcalde»

El exprimer ministro de Francia apunta que Barcelona debe ser la «solución al procés»

BarcelonaActualizado:

El ex primer ministro francés considera que Barcelona tiene que ser la solución al «procés», mientras que «las decisiones de la Justicia de un land alemán o de Bélgica hacen mucho daño a la Unión Europea».

Manuel Valls mantiene el suspense sobre si se presentará como candidato a la alcaldía de Barcelona, pero ayer reconoció en el programa «Converses» de COPE Cataluña-Andorra su entusiasmo por la alcaldía, porque la etapa que más disfrutó de la política fueron los once años que estuvo como alcalde de una de las ciudades periféricas del París metropolitano. Defiende que Barcelona vuelva a ser una metrópoli «abierta, ilusionada y europea», y sobre la fractura de la sociedad catalana, propone que «Barcelona ha de ser la solución al ‘procés’, que ya fracasó el año pasado». Una solución que pasa por «respetar el estado de derecho, pero también por ilusionar a la gente, que ya está muy cansada».

Aunque mantiene su acta como diputado francés, Valls se ha instalado en Barcelona, donde impartirá clases hasta el próximo mes de junio como profesor de la asignatura «Procesos migratorios y geografía urbana», correspondiente al Grado en Derecho & Bachelor in Global Governance de Esade Law School. Barcelonés de nacimiento y de familia, Manuel Valls defiende que «Barcelona es una marca internacional única, a pesar de haber perdido mucho por la gestión de los últimos años y por el ‘procés’», pero defiende la capacidad de la ciudad de «inventar el futuro, más que los estados, sobre todo en materia de urbanismo, ecología, movilidad, cultura, convivencia, etc».

Del actual estado de la ciudad critica que los políticos que gobiernan Barcelona «deben creer en el interés general y gestionar, tomar decisiones, porque no pueden abandonar los asuntos de seguridad pública, civismo, limpieza». El ex mandatario galo considera que «las decisiones de la Justicia de un land alemán o de Bélgica hacen mucho daño a la Unión Europea», porque «España es un estado de derecho con una Constitución moderna y una justicia independiente que mantiene a más políticos corruptos en prisión que en el resto de Europa». Por eso Valls defiende que la euroorden emitida por la Justicia española «se ha respetar».

Sobre el populismo, Valls cree que no es culpa de la gente, que se sustenta en «razones obvias, como la corrupción, la crisis económica que provoca el sufrimiento a las clases populares y medias. Un populismo nacionalista que atenaza la democracia en los países de Europa con fuego cruzado desde la izquierda y la derecha». Quien también fue ministro de Interior francés, después de reconocer que «ser de izquierdas dificulta el discurso frente a la inmigración», muestra su rechazo a la apertura de fronteras «porque acabas pagando las consecuencias», como ocurre en Suecia o Italia, ya que los inmigrantes suelen habitar los barrios populares, un extremo que alimentan los partidos «para jugar con el miedo».

Respecto a la formación de una nueva internacional nacionalista en Europa, auspiciada por Steve Bannon, estratega que llevó a Trump a la Casa Blanca, Valls asegura que «Europa tiene muchos enemigos externos» e internamente «las grandes ciudades tienen la capacidad en urbanismo, cultura, convivencia, etcétera, hasta el punto que sería muy positiva una alianza de ciudades europeas en la que Barcelona jugaría el papel de capital del Mediterráneo». Pero «si Europa cae, nos convertiremos en Disneyland del turismo mundial. Por eso Europa es el combate de mi vida».