ÁNGEL DE ANTONIOLos Stones, durante su concierto en Madrid

Llegan los Rolling Stones como Harley-Davidson

Algo más que una coincidencia: dos leyendas en la ciudad, los Stones y la Harley, Y llegan con su mejor y más clásico repertorio. Esta noche los Rolling se despiden de su gira española

DAVID MORÁN
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BARCELONA. «Veréis, escribimos los títulos de las canciones en unas papeletas, los tiramos al aire y las que podemos coger antes de que lleguen al suelo son las que tocamos ese día». Medio en broma medio en serio, Mick Jagger desveló el pasado 5 de junio en Munich la respuesta a la pregunta que 55.000 personas se repetirán esta tarde en el Estadi Olímpic de Barcelona. ¿Cuál va a ser el repertorio de la quinta actuación de The Rolling Stones en Barcelona? Tampoco es que tenga demasiado secreto. Como toda gira «conmemorativa», la que viene a celebrar el 40 aniversario de la banda de rock en activo más popular de la historia viene fijada con un guión que sólo sufre pequeñas variaciones en cada una de las actuaciones. De este modo, el grueso del cancionero viene dictado por los clásicos inamovibles.

A saber: «Brown Sugar», «Street Fighting Man», «It´s Only Rock´n´Roll (But I Like It»), «Tumbling Dice», «Honky Tonk Women», (I Can´t Get No) Satisfaction», «Jumpin´ Jack Flash», «Start Me Up», «Sympathy For The Devil», «You Can Always Get What You Want»... Así hasta llegar a los veinte temas que, noche sí noche también, los Stones interpretan sobre el escenario. Otra de las que no se mueve es «Don´t Stop», tema nuevo grabado para «Forty Licks» y que apela a un fuelle tan inagotable como su intacta capacidad de convocatoria: las entradas para esta noche, sobra decirlo, llevan meses agotadas.

Históricos, legendarios y un poco más ricos que hace dos semanas, The Rolling Stones despiden esta noche en Barcelona una gira española que les ha llevado a Bilbao y Madrid y con la que han querido celebrar sus primeros cuarenta años de vida. Sin intención aparente de apearse de los escenarios -según declaró la banda, la energía de los directos es lo que les mantiene vivos-, Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts y su séquito de colaboradores (unos 1.000, entre personal de producción, montaje y demás) llegan con un montaje épico, pantallas de vídeo gigantes, efectos luciferinos para acompañar «Sympathy For The Devil» y un pequeño escenario central al que la banda se traslada para retorcer viejos clásicos del blues dan vida, una vez más, al espectáculo de rock más grande jamás contado. La gran novedad es que la banda no tiene ningún disco para presentar, por lo que las siempre engorrosas canciones nuevas brillarán por su ausencia. Mejor.