POR LA LIBERTAD CREATIVA

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CLÁSICA

DANIEL BARENBOIM

«El clave bien temperado, libro II», de J. S. Bach. D. Barenboim, piano. Palau de la Música Catalana, 17 de enero

PABLO MELÉNDEZ-HADDAD

Una vez más, Daniel Barenboim se fue por su propio camino y regaló una versión con personalidad al revisar ante un Palau repleto el segundo libro de «El clave bien temperado», de Johann Sebastian Bach. Como en abril pasado, cuando el músico comenzó la aventura con el primer cuaderno, nuevamente apostó por la libertad formal olvidándose del metrónomo; sus tiempos, aunque fieles a las indicaciones de la partitura, los amoldó a designios privados, a sus respiraciones. Por ello hay que volver a hablar de una lectura creativa en cuanto a dinámicas y a la recreación del fraseo: en este aspecto su versión ganó enteros al darle a la obra un aire romántico, aprovechando las posibilidades del piano y su paleta pictórica. Si bien también se metió en las patas del caballo en esa odisea que es la fuga IV, en Do sostenido menor, éste es sólo un detalle a olvidar tras la magia creada, por ejemplo, en el preludio en Do sostenido mayor que la precede.

Sus arbitrariedades se degustaron también en ese puente que construyó al unir la fuga XIX con el preludio XX, al ornamentar con trinos la fuga XIV, al enganchar el preludio con la fuga XV o al dar ese carácter entre marcial y cómico a ciertos preludios. Un regalo. Gracias.