Joana Ortega «Con el PP tenemos una ruta clara y sintonía»
Ortega asegura que reducir el sueldo de los funcionarios es la medida más dura que ha acometido - INÉS BAUCELLS

Joana Ortega «Con el PP tenemos una ruta clara y sintonía»

La número dos del gobierno catalán y dirigente de UDC admite diferencias identitarias con los populares, «pero ahora la prioridad es la crisis»

BARCELONA Actualizado:

—Tuvo una reunión con la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría ¿Hubo sintonía?

—Mucha. Me pareció una mujer con ideas claras, que sabe cuáles son las prioridades. Otra cosa es cómo se desarrollarán los asuntos que tenemos entre manos. Cuando hablamos del sector públio, ella me insistió en que se deben evitar duplicidades y yo le recordé que algunas competencias estatales pueden ser asumidas perfectamente por la Generalitat. Ahora parece que todos los males son atribuibles a las comunidades autónomas.

—¿Recentralización?

—Hay una percepción de que la crisis puede producir un proceso de recentralización. Lo entendería para algunas comunidades, el café para todos no tiene sentido. Hay comunidades históricas como Cataluña, País Vasco o Galicia que quieren profundizar en el autogobierno, mientras que otras creo que acabarán devolviendo competencias porque seguramente ni era su deseo inicial tenerlas.

—El pacto fiscal entra dentro de ese autogobierno ¿cree que es un proyecto viable?

—Hay que trabajar por ello por un tema de justicia. La economía es muy dura, Cataluña tiene que hacer unos ajustes cuando aporta al Estado mucho más de lo que recibe. Cataluña siempre ha sido muy solidaria, pero hay comunidades autonómas receptoras de esa solidaridad que han hecho ostentación de vivir mejor que nosotros. Hay un gran consenso social sobre la necesidad de ese pacto fiscal. El PSC tiende la mano, pero a la hora de la verdad la esconde.

—De todas formas, quien gobierna España es el PP, que no ve claro ese pacto fiscal.

—Los grandes acuerdos de país siempre los hemos hecho con el PP, no con los socialistas. La supresión de los gobernadores civiles o de la «mili» obligatoria se pactó con el PP. Debemos encontrar una vía para avanzar en el pacto fiscal, sin dejar de contribuir a la solidaridad. Creo que podemos tener puntos de encuentro con el PP que, me consta, mira con respeto los ajustes valientes que hemos hecho en Cataluña e incluso los toma como ejemplo. El PP es un partido mucho más serio que el Partido Socialista y debemos darle crédito a un Gobierno que se ha encontrado con una situación igual o peor que la catalana. Las similitudes en materia económica entre los gobiernos de CiU y PP existen y eso exige políticas valientes y avanzar en la defensa de las pymes y los emprendedores. Los populares han abordado medidas que el PSOE fue incapaz de hacer, como la reforma laboral, que permiten reactivar la economía.

—Este reconocimiento de las complicidades CiU-PP no parece que esté asumido por todos los miembros de su partido.

—Hay aspectos identitarios o lingüísticos que nos alejan, pero ahora lo que importa es reactivar la economía. El buenismo al que nos tenía acostumbrados el Partido Socialista no existe con el PP. Ahora hay una hoja de ruta clara y sintonía, siempre que se respete lo que es Cataluña.

—La ley de consultas ¿se concibió para someter el pacto fiscal o la independencia a referéndum?

—No, la ley se reformó porque la anterior se hizo mal. Necesitamos una ley de participación sin estar pendiente de la autorización del Gobierno. Es una ley que tiene sentido a nivel autonómico y sobre todo local. Se trata de aumentar la complicidad entre política y ciudadanía, es una ley de calidad democrática. El objetivo no es ni el pacto fiscal ni la independencia.

—Las relaciones entre Cataluña y España están tan mal como se dice.

—Están en un momento difícil. Creo que siempre hay que tender puentes, más que romperlos. Pero ha habido tensión y Cataluña se ha sentido maltratada. El Gobierno del PSOE tiene una gran responsabilidad en ello. Los incumplimientos económicos han sido constantes y así lo reconoció la actual ministra de Fomento. Con el Estatuto pasó lo mismo.

—Acaba de proponer la eliminación de las diputaciones y también defiende reordenar los consejos comarcales. ¿Hay un plan definido?

—Yo he hecho una reflexión en un momento de crisis en el que las banderas del ejecutivo catalán son la austeridad, la racionalización y la simplificación. El mundo local nos pide clarificar competencias y recursos. En esta estructura, la diputación no tiene cabida, si bien es cierto que su disolución no depende de nosotros, sino del Gobierno español. Yo estoy a favor de la supresión de municipios, pero siempre de forma voluntaria.

—La rebaja salarial de los funcionarios ¿es el mayor desgaste que ha tenido desde que es vicepresidenta?

—Para mí es muy duro porque son personas que se han ganado la plaza con esfuerzo y que tienen una vocación de servicio importante. Pero estamos en un momento de ajustes que tienen que aplicarse en los servicios públicos porque desde 2003 a 2010 hemos pasado de 133.000 funcionarios a 205.000. Este crecimiento es insostenible. Para mantener todos los puestos de trabajo, hemos reducido un 3% el sueldo y espero que la medida se quede aquí, pero no puedo asegurarlo. Es posible que se tenga que hacer algún ajuste más hasta un tope del 5%. La situación que nos dejó el tripartito es absolutamente precaria.

—El tripartito, obviamente, gastó más de lo que tenía, pero quizá CiU está abusando de ese discurso y la gente necesita avanzar.

—No creo que el gobierno abuse de ese discurso. Es la primera vez que la Generalitat presenta un presupuesto inferior y eso implica ajustes y una cierta explicación. En 2008 ya había crisis, pero se gastaba más. Y así hasta 2011, en el que pagamos 6 millones diarios sólo en intereses. Esa herencia que te impide andar de forma mínimamente ágil y cada política que haces, es de ajuste. Y el Gobierno español tendrá que hacer lo mismo.