EFE

La intimidad (inédita) de Torres-García

El MNAC recorre la obra del pintor uruguayo a partir de una serie de dibujos inéditos

m. güell
barcelona Actualizado:

Una suite de cinco salas pequeñas sin salida. La propuesta del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) para descubrir el trabajo íntimo del pintor uruguayo Torres-García es casi una delicatessen. El comisario Tomàs Llorens explica con claridad que la intención es explorar el proceso creativo del artista «desde sus orígenes modernistas, su paso por el “noucentisme” y su culminación con las vanguardias».

La vida de Joaquín Torres-García (Montevideo 1874) fue muy intensa y buena prueba de ellos son sus constantes mudanzas. La primera parte de la exposición presenta los años en que vivió en Barcelona, donde tuvo la suerte de trabajar para Gaudí (le ayudó a hacer los vitrales de la catedral de Palma de Mallorca) y con Prat de La Riba, quien le encargó unos frescos para lo que era el Palau de la Mancomunitat, actual Palau de la Generalitat. Y también formó parte del grupo del Quatre Gats en pleno entusiasmo modernista. En la segunda sala descubrimos sus años de plenitud donde aúna Naturaleza, Razón y la Atlántida. Pero quizás lo que más llama la atención al visitante es la actualidad de su álbum de dibujos de Nueva York. Con un trazo magistral «atrapa el ritmo febril de la gran ciudad» e incluso vemos un retrato de un hombre con gafas al más puro estilo de Warhol. Tampoco quiso perderse la efervescencia de París, ciudad que deja en 1933 rumbo a Madrid para finalmente instalarse de nuevo en Montevideo en busca de sus orígenes.

Llorens destaca que «una de las claves de su arte fue que supo hacer compatibles el clasicismo y la modernidad; al igual que consiguió unir otros polos opuestos como la razón y la naturaleza o lo eterno y lo temporal». También es una constante en su vida la búsqueda de los orígenes. De estas pequeñas joyas, el 90% proceden de la colección familiar de Alejandra, Aurelio y Claudio Torres.