«El hijo de la novia» pasa del Cine a las estanterías de las librerías

JUAN PEDRO YÁNIZ
Actualizado:

BARCELONA. «El hijo de la novia» fue la película denominada para el Oscar de habla no inglesa, este año, y galardonada con los premios Sant Jordi de Radio Nacional de España en Barcelona, al mejor actor y director. Juan José Campanella, realizador también de «Nueve reinas» y «El mismo amor, la misma lluvia», es un cineasta argentino que ha salido del limbo de los iniciados para pasar a los dominios del gran público.

Muchas veces, de un libro mediocre o malo sale una gran película, como «Las cuatro plumas» o «Sed de mal»; otras ocurre lo contrario, más frecuentemente. Por último hay las que el relato-guión y el resultado en la pantalla se corresponden y adaptan como el guante a la mano. Como es el caso de «El hijo de la novia», cuyo guión con el añadido diversas reflexiones en forma de libro acaba de ser publicado por RBA Libros, coincidiendo con el estreno barcelonés de «El mismo amor, la misma lluvia». La más antigua de las tres.

Juan José Campanella y Fernando Castets hacen gala del mismo humor desenfadado que los caracteriza en la pantalla y las ruedas informativas. A diferencia del utopista homónimo, Campanella sabe mezclar tristeza y diversión en las proporciones necesarias para reflejar la realidad argentina de los últimos años o de las últimas décadas. Esa especie de tango infame e inacabable en el que se ha convertido el devenir de todo un pueblo.

Entre lo divino y lo ridículo

«Pero como dijo Groucho Marx ¿Quién necesita guiones? Denme un director con visión y tres actores talentosos, y en tres meses les mostraré a las cuatro personas más nerviosas del mundo del espectáculo», recuerdan los autores.

Dentro de los textos de autoconfesión: comentarios, correos electrónicos, críticas y anécdotas que dieron origen a catorce bocetos diferentes de guión, antes de dar comienzo la preproducción. El viejo axioma dice que «los guiones no se escriben, se reescriben». como toda obra redonda, la historia de «El hijo de la novia» tiene rasgos y aportes autobiográficos: los seres queridos que penetran en el agosto corredor de la demencia senil, las trabas burocráticas para un matrimonio canónico, los apuros del pequeño comercio porteño que esclaviza a los responsables del mismo, hasta el punto de tener que vender a una multinacional.

Los dos ingredientes principales del alma argentina, el aporte español y el italiano se mezclan de forma explosiva para convertir toda la trama en una gran tragicomedia, en la que hombres y mujeres que aman, odian, se equivocan, dudan y vuelven a empezar. Toda la trama está cargada de sarcasmo, diálogos ágiles y demoledores. Para reír, llorar y soñar.