Extracto de uno de los documentos en el que los padres recuerdan las sentencias judiciales y piden educación bilingüe - abc

La herencia envenenada de Rigau

En su primer mes de gobierno, la consejera ha tenido que afrontar la polémica semana blanca y las sentencias del Tribunal Supremo

BARCELONA Actualizado:

El desembarco de Irene Rigau en la consejería de Enseñanza ha sido todo menos tranquilo. La convergente, que ya había sido consejera de Bienestar Social en el último gobierno de CiU, entró en su despacho de la Via Augusta de Barcelona a finales del pasado diciembre y se encontró con dos patatas calientes sobre la mesa: la polémica semana blanca, uno de los últimos empeños de su antecesor, el socialista, Ernest Maragall; y las tres sentencias del Tribunal Supremo (TS), que desmontan el modelo de inmersión lingüística que con tanto ahínco blindó el tripartito.

Problemas heredados al margen, la titular de Enseñanza toma las riendas del departamento en un momento de especial sensibilidad por el recorte salarial a los funcionarios y la congelación de plazas. Ambos frentes le distancian de un sectorque recela de CiU por su histórica defensa de la concertada, que escenificó en el pacto con el PSC en virtud del cual se gestó la Ley Educativa Catalana.

Educación diferenciada

Una de las cuestiones que antes ventiló fue la semana blanca, que tanto criticó en la oposición. «Este curso se mantendrá, no habrá cambios» indicó en una de sus primeras apariciones públicas. Dejó claro, sin embargo, que la mantiene para «evitar males mayores» y que la eliminará el próximo curso. Respecto a la lengua, poco puede hacer. Es consciente del alcance de los fallos del Supremo, aunque, por ahora, prefiere resistir la embestida y defender la inmersión. «Estamos cumpliendo la ley», dijo tras conocer la querella criminal que le ha interpuesto Convivencia Cívica.

En medio de la abrupta arrancada, Rigau anunció que ha encargado un informe para conocer el rendimiento en niños y niñas; y que la gestión delos centros públicos y privados irían por separado. Los dos anuncios soliviantaron al sector, que no tardó en acusar a la consejera de intentar favorecer la educación diferenciada —por el encargo del informe— y de preparar un trato de favor a la concertada. Por si las cosas no estuvieran bastante caldeadas, Rigau anunció esta semana más cambios; el más importante, que estudia recuperar los exámenes de septiembre, propuesta bien recibida por la comunidad educativa. Hay quien opina, no obstante, que causará un nuevo cambio en el calendario, ya que se retrasará el inicio del curso. La polémica está servida.