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De las 3i por las 4C hacia las 3P para alcanzar la I+D+i+K

La ensalada de conceptos reducidos a la mínima expresión, jibarizados en siglas, es cada vez más abundante a medida que los gurús encuentran felices asociaciones convertidas en sortilegios de chamán

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Los acrónimos desfilan por nuestras vidas como esqueletos preñados de significado. La ensalada de conceptos reducidos a la mínima expresión, jibarizados en siglas, es cada vez más abundante a medida que los gurús encuentran felices asociaciones convertidas en sortilegios de chamán.

Para crecer en los mercados local y global, objetivo del encuentro empresarial del Pirineo, hay que empezar por algo básico: las TIC. Nadie puede dar la espalda a las tecnologías de la información y la comunicación, ni dejar de estar presente en las redes sociales. Sólo así alcanzaremos el sueño de ser «glocales». El paradigma es el F.C. Barcelona, el club que aspira a ser el de todos los niños del mundo, pero con una forma de ser y unos valores enraizados localmente. En suma, añadir a la fórmula de investigar, desarrollar e innovar (I+D+i) la K de cultura, como dice Juan José Ibarretxe. Porque la internacionalización no es una opción, es una necesidad, recuerda Josep Piqué. Un camino en el que Grífols se anticipó en 1990 cuando desembarcó en el mercado estadounidense. Ahora, la multinacional farmacéutica catalana acaba de engullir Talecris desde su flamante sede en Sant Cugat, convirtiéndose en la tercera del mundo en el sector de hemoderivados.

Obtener el impulso para ser «glocal» no es fácil y requiere pasión. Porque una persona apasionada aporta más que diez interesadas. Lo dice Josep Santacreu, consejero delegado de DKV Seguros, quien se pregunta: ¿Por qué el objetivo número uno de los directivos no pasa por promover el compromiso del empleado? La respuesta en 3ies: ignorancia, indiferencia e impotencia. Javier Solana, flamante responsable de Esade-Geo, ha enumerado en el Foro Cornellà Creació cuatro actitudes necesarias para afrontar los retos de nuestra era, sintetizadas en 4C: claudicar, confrontarse, cooperar y competir.

Claudicar «para aceptar que el poder en el mundo vuelve a sitiarse como en el año 1.750»; confrontarse exclusivamente en el ámbito del comportamiento legal, por ejemplo, en la Organización Mundial del Comercio, donde «no se pueden aceptar trampas» de China e India, países con un nivel de desarrollo que obliga a comportarse «seriamente». Cooperar, porque sólo así se puede avanzar en un mundo interdependiente. Y competir, pero no en textil, zapatos o juguetes, sino en tecnología, donde los mejores y más brillantes «deben estar con mejores trabajos y salarios para que no huyan o se vayan a bancos de inversión para enriquecerse y empobrecernos». Para lograr estos objetivos, Ángel Simón, presidente ejecutivo de Agbar, señala el camino de las 3P: participación público-privada. Una práctica en la que Barcelona es ejemplo a seguir desde que organizó los Juegos de 1992 a partir de esa fórmula.