E. C.  Jordi Mercader

El grupo Agbar tiene una capacidad de compras a razón de 400 millones al año

Agbar dispone ahora de una caja de 600 millones para afrontar compras en Europa y Asia y puede puede incrementar su endeudamiento hasta el 55%

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J. C. VALERO

BARCELONA. La «audacia y tenacidad» que Ricardo Fornesa imprimió a Aguas de Barcelona durante los 27 años de su presidencia, concluyó el pasado 31 de enero, al recibir Jordi Mercader el testigo de la compañía en la flamante torre en forma de géiser que se ha convertido en el símbolo de la moderna Barcelona. En esta etapa, el nuevo presidente de Agbar mostró el músculo financiero del grupo, al anunciar que dispone de hasta 600 millones de euros para abordar inversiones en Europa y Asia. También avanzó una capacidad inversora a un ritmo anual de entre 300 y 400 millones de euros, merced al escaso endeudamiento de la compañía (39% sobre el patrimonio neto), deuda que puede aumentar hasta el 55% que su sector tiene de media.

Mercader subrayó ayer en su primera comparecencia ante los medios de comunicación, que la compañía «huirá de cualquier operación o tratamiento especulativo como sociedad financiera», puesto que la empresa «es de servicio público, y como tal se limita a remunerar a los accionistas y a satisfacer a la Administración», que es la concesionaria de los servicios. En relación a una posible fusión con Abertis, compañía de infraestructuras que tiene también a La Caixa como socio de referencia, Mercader se limitó a afirmar que «hoy por hoy no lo contemplamos».

Respecto a la filial de certificaciones, Applus+, Mercader, que estuvo acompañado por el director general, Ángel Simón, descartó la posibilidad de su salida a bolsa, dado que la firma puede afrontar sus proyectos de crecimiento «sin necesidad de recursos externos» ni incorporación de nuevos socios, máxime tras la entrada en su capital de Caja Madrid (19%), participación que se completa con la de Soluziona Unión Fenosa (22,6%).