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Las dos gracias, Ferrusola y Casals

Pensar es fácil (es un decir), pero lo que realmente tiene mérito y gracia es soltarlo por la radio y luego irte a tomar una horchata con fartons

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Aunque su intención fuer«CW10»a meramente la de divertirnos, no es del todo descabellado el pensamiento de Marta Ferrusola sobre el Barça y su papel promocional, y, en efecto, sería «horrorós» que el Barça se dedicara a la promoción turística de España, Cataluña o siquiera su ciudad, Barcelona. Si de algo es y debe ser un gran embajador el equipo del Barça es de ese deporte llamado fútbol; y en mi opinión parte de esa grandeza se diluye si uno somete a sus jugadores a otra presión que no sea la de bordar el fútbol. En qué se quedan Messi, o Xavi, o Mascherano si se les quita el balón y se les pone a alabar la Giralda, la paella o los embutidos de Vic... Ahora, que donde ha estado realmente graciosa la señora de Pujol ha sido en su idea sobre el acuerdo publicitario con Qatar: «Si els donen diners, que l'agafin», una frase que no está nada mal para alguien que ha nacido en Huesca y que supera ampliamente en gracia y profundidad a algunos de sus anteriores pensamientos, como aquél de Montilla o esos otros sobre la inmigración.

Como es obvio, la señora Ferrusola puede pensar que el Barça es suyo y que sólo debe reflejar sus ideas; tan obvio como que también lo puede pensar un manchego o incluso un turco. Pensar es fácil (es un decir), pero lo que realmente tiene mérito y gracia es soltarlo por la radio y luego irte a tomar una horchata con fartons.

Sin tanta gracia, pero «interesante» es la consideración del gobierno de la Generalitat sobre la magnífica ocurrencia de Muriel Casals en nombre de Òmnium Cultural, que animaba a la objeción fiscal. El portavoz del gobierno, Francesc Homs, encontró la propuesta «interesante», y yo supongo que igual de interesante que otros varios millones de ciudadanos que acaban de vaciar sus bolsillos en la caja común y que estarían encantados de no haberlo hecho. A juzgar cómo gestiona y cómo recauda Muriel Casals en nombre de Òmnium Cultural, a esta invitación pública a la insumisión le falta la parte graciosa: «no se lo deis a España, dádmelo a nosotros». La de avances culturales que veríamos en Òmnium con el dinero de todos. O sea, con más dinero de todos.