La Generalitat es impulsora y principal sostén de la Red de Países Deportivos

Actualizado:

(Viene de página anterior)

El Gobierno catalán es el principal impulsor de la Red de Países Deportivos, una organización creada en Barcelona en 2003 -año de nacimiento del primer gobierno tripartito catalán- integrada por naciones y países tan dispares como Bermudas, Curaçao, Hawai, Martinica, Palestina, Isla Reunión, o paraísos fiscales como las Islas Caimán, la Isla de Man o las Islas del Canal, además de habituales de estas organizaciones como Escocia, Gales o Quebec. De hecho, hace apenas tres semanas la Generalitat ejerció de anfitriona de la II Conferencia de Países Deportivos, celebrada en Barcelona entre el 24 y el 27 de noviembre.

La organización define como «país deportivo» a cualquier territorio «delimitado geográficamente e históricamente por homogeneidades culturales y sociales que conforman un pueblo con sus propias instituciones políticas, más allá de su reconocimiento político internacional, y que dispone de su propio sistema deportivo, constituido por diferentes organizaciones que promueven, gestionan, dirigen y regulan el deporte, agrupando voluntariamente y de manera representativa a la mayoría de de las federaciones, clubes, asociaciones y deportistas de ese territorio». Su web no permite, sin embargo, acceder al listado de «naciones» adheridas a la organización.

Con el beneplácito del COI

El propio Carod-Rovira fue el responsable de presentar el proyecto de unos juegos de países deportivos ante el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jaques Rogge, el pasado marzo de 2007. El vicepresidente catalán obtuvo el compromiso de Rogge de que el COI no pondría obstáculos al proyecto, que comparó con los juegos de la Commonwealth o los de la Francofonía.

El Gobierno catalán se escudó en el hecho de que la carta olímpica fuera modificada en 1997 para especificar que sólo podían participar en las olimpiadas los Estados reconocidos por Naciones Unidas para defender su proyecto. Un evento que permitiría competir a nivel internacional a las selecciones deportivas catalanas, generosamente patrocinadas por el ejecutivo catalán pero frenadas, en su proyección internacional en eventos oficiales, por el Gobierno.