La Generalitat desautoriza a Agbar tras anunciar un proyecto para transportar agua en barco a Barcelona La empresa afirma que en breve empezará las obras y la ACA le advierte de que no tiene su permiso

Agbar dio ayer por hecho que en una semana empezaría a construir una instalación en el puerto barcelonés que sirva para recoger agua potable transportada en barcos

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JANOT GUIL

BARCELONA. La compañía de Aguas de Barcelona (Agbar) convocó ayer a la prensa para anunciar, por boca del director de su unidad de negocio del agua, Leonard Carcolé, una operación de urgencia para paliar la sequía. A saber: que en una semana esta empresa empezaría a construir una instalación en el puerto de Barcelona que permitiría recoger agua potable transportada en barcos e «inyectarla» a la red que abastece la capital catalana y otros 22 municipios a los que Agbar ofrece sus servicios.

Carcolé afirmó que están tramitando los permisos necesarios y que tienen el aval de la Entidad Metropolitana del Medio Ambiente (liderada por el Ayuntamiento de Barcelona) y del propio puerto. Preveían comenzar las obras en una semana, dijo, para tenerlas terminadas en la segunda quincena de diciembre, cuando podrían producirse las primeras restricciones en el consumo de agua en el área de Barcelona si la sequía sigue pertinaz.

Sin encarecer las tarifas Precisamente, el directivo de Agbar destacó que esta instalación, que comprende la conducción de unos 1.500 metros y un sistema de cloración para garantizar la potabilidad del agua, permitiría que los municipios a los que Agbar suministra agua pudieran librarse de eventuales restricciones, que finalmente podrían demorarse hasta la primavera, según la Generalitat, o reducciones en la presión del agua, más previsibles a corto plazo. De hecho, el agua transportada supondría el 13 por ciento de la que se consume a diario en los 23 municipios a los que abastece Agbar. Y todo ello, afirmó Carcolé, sin encarecer las tarifas.

Además, el directivo de Agbar concretó que el agua que se transportaría en barcos sería captada del Ebro, de la zona que gestiona el Consorcio de Aguas de Tarragona. Según explicó, en esta zona, desde el pasado 1 de septiembre tienen un excedente diario de agua de un metro cúbico por segundo.

Carcolé dio por hecha esta operación, con lo que se sobreentendía que la Agencia Catalana del Agua (ACA), organismo de la Generalitat encargado de la gestión del agua, conocía esta iniciativa y la aprobaba. «El conseller Milà ha dicho que el recurso de los barcos-cisterna no se usaría hasta dnetro de un par de años», le inquirió un periodista a Carcolé. «Creo que no puede haber dicho esto», le respondió el responsable de Agbar, quien sólo presentó como flecos pendientes la negociación con la ACA sobre quién pagaría el transporte de los barcos, puesto que las obras del muelle van todas a cargo de la compañía de aguas barcelonesa.

A las pocas horas del anuncio de Agbar, desde la ACA se puso el freno a los barcos-cisterna. Según declaró su director, Jaume Solà, a Efe y Ep, este organismo no ha autorizado ni tenía conocimiento del proyecto de Agbar.

Competencias Solà aseguró que Agbar no tiene competencias para decidir sobre iniciativas como ésta y se mostró indignado por el hecho de que «una empresa privada intente situarse por delante de los poderes públicos», tras recordarle que «la autoridad hidráulica en Cataluña es la ACA y ellos sólo son distribuidores de agua a la red».

Asimismo, aseguró que Agbar sólo está capacitada para plantear propuestas, «que serán estudiadas y valoradas cuando se presenten», aunque no puede «explicar nada sin autorización previa de la autoridad hidráulica». También criticó que esta empresa privada haya incluso indicado la procedencia posible del agua que se transportaría en barco, cuando es una decisión que no les compete.

«Las propuestas hay que hacerlas de manera adecuada», dijo el director de la ACA, tras insistir en que no existe ninguna decisión tomada respecto a la llegada de agua potable a través de barcos, posibilidad que sí que considera la propia ACA pero sólo en el marco de un «plan de contingencia» o «plan B» en caso de que la sequía persista. «La decisión la tomaremos nosotros», junto a la Entidad Metropolitana del Medio Ambiente y el Ayuntamiento de Barcelona», espetó Jaume Solà.

Solà dijo que «todos los proyectos que ofrezcan soluciones son bien recibidos», pero consideró que «se confunden mucho por el hecho de ser una empresa de un grupo muy grande y poderoso» y «se atribuyen la capacidad de hacer propuestas como ésta, que corresponde a la Generalitat».

En este sentido, recordó que el conseller de Medio Ambiente de la Generalitat, Salvador Milà, como él mismo, ya se había pronunciado sobre la posibilidad de transportar agua en barcos en caso de que se incrementasen los problemas de sequía y hubiese que declarar el Decreto de Emergencia: «No se puede pasar por encima de la ACA».

Solà diferenció entre hacer una propuesta a las instituciones y presentar en rueda de prensa un proyecto que se da por hecho. Sin embargo, destacó que «lo que pueda aportar de bueno este proyecto, lo usaremos».

Contrarréplica Las declaraciones de Solà fueron replicadas posteriormente desde Agbar. Vía comunicado, la empresa señaló que «no confunde cuál es su papel», sino que pretende construir la infraestructura portuaria necesaria para recibir barcos que transporten agua, en caso de urgencia.

Aguas de Barcelona aseguró que «está actuando en los ámbitos en los que tiene responsabilidad, es decir, en la adecuación de sus instalaciones, tanto en Barcelona como en Tarragona, y lo está haciendo con las instituciones directamente implicadas, en relación a la Entidad Metropolitana del Medio Ambiente, la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento de Barcelona».

En su comunicado, la compañía indicó que «no pretende decidir sobre el origen de los barcos» y subrayó que la operación de transporte de agua con barcos en 1995 desde el puerto de Tarragona hasta Mallorca se hizo a través de la compañía Ematsa, participada por el Ayuntamiento de Tarragona y Agbar. En este sentido, aseguró que «también se está trabajando para su puesta a punto».

El trasfondo de la polémica parece ser un problema básicamente de formas, puesto que las críticas de la Agencia Catalana del Agua a la operación de Agbar son más por la manera en que se ha presentado, dándola por hecha, que por la operación en sí. En este sentido, fuentes de la ACA apuntaron a este diario que no les parece mal esta operación de barcos-cisterna, una vez se haya consensuado cómo funcionará, y más aún si al final Agbar asume gran parte de su coste.

Reversible La instalación de Agbar en el Muelle de Inflamables del puerto de Barcelona, que tendrá un coste de tres millones de euros, tiene carácter reversible, de manera que permitirá servir agua a los barcos desde la red urbana de Barcelona, con un tiempo de carga de entre tres y cuatro horas. La infraestructura comprende una conducción de 800 milímetros de diámetro y una longitud de 1.500 metros, así como un sistema de tratamiento por cloración, lo que permitiría tratar también agua prepotable .

El sistema tiene una capacidad de 86.400 metros cúbicos al día y es similar al que hay instalado en el puerto de Tarragona, que se utilizó en 1995 para suministrar agua potable a Mallorca.

La inversión de tres millones de euros incluye todos los elementos de conexión de la red actual, los amarres del puerto y los controladores de calidad y presión. Esta cantidad se añade a los ocho millones que Agbar tenía previsto para afrontar la sequía y que incluía aumento de la plantilla, más medidas técnicas y mejora de los canales de comunicación para sensibilizar a la población del necesario consumo responsable de este recurso.