«El florido pensil» reabre una temporada más la polémica educativa en el Borrás

¿Quién podría imaginar que el manual que escribió Andrés Sopeña en tiempos franquistas podría dar tanto de sí? El montaje teatral que recrea en clave de humor las aventuras de un grupo de niños sometidos al sistema educativo de aquel entonces ha dado la vuelta a España con mucho éxito. Tras miles de aplausos, la versión catalana cerrará las aulas en el Borrás.

BARCELONA. ABC
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La versión en catalán de «El florido pensil», retrato de la escuela nacionalcatólica del franquismo en clave de humor, arranca el jueves en el Teatro Borrás lo que será su última temporada, donde permanecerá hasta el 3 de junio. El ayudante de dirección, Pep Antón Gómez, dijo ayer en rueda de Prensa que «estarán ocho semanas y será improrrogable». El espectáculo, dirigido por Fernando Bernués y Mireia Gabilondo, está interpretado por los mismos actores de la pasada temporada; Francesc Albiol, Pep Cruz, Carles Canut, Pep Cortés, exceptuando la incorporación de Jaume Bernet que sustituye a Enric Pous.

«El florido pensil», escrita por Andrés Sopeña en 1994 con gran éxito editorial, ha sido traducida al catalán y al euskera, y representada en los escenarios de toda España. Su versión catalana se estrenó en Girona el 3 de octubre de 1997, recorrió 22 poblaciones catalanas hasta llegar al Teatre Poliorama de Barcelona donde estuvo desde enero hasta agosto de 1998, consiguiendo la asistencia de 100.000 espectadores.

Según Antón Gómez, la intención de la obra es la de «recuperar la memoria sin dramatismos y en clave de comedia», mientras que el actor Carles Canut considera que el espectáculo «es una advertencia de que la historia se puede volver a repetir». Pep Cruz cree que funciona porque está dirigido a todo tipo de público, tanto a los adultos que vivieron aquella época, como a la juventud. Se pretende crear «una polémica amable» sobre si el sistema educativo de entonces, el de «la letra con sangre entra», era más efectivo que el actual.