Shakira, durante un concierto de la gira «El Dorado World Tour» el pasado octubre
Shakira, durante un concierto de la gira «El Dorado World Tour» el pasado octubre - Efe

Shakira mandaba su dinero «de gira» por paraísos fiscales

La Fiscalía se querella contra la cantante colombiana y pide que pague ya casi 20 millones de fianza

Le acusa de seis delitos fiscales que sumarían un fraude total de algo más de 14,5 millones de euros

BarcelonaActualizado:

Islas Vírgenes, Panamá, Islas Caimán, Luxemburgo, Malta, Estados Unidos, Holanda... podrían ser las estaciones de la próxima gira mundial de Shakira; pero son en realidad los países –muchos paraísos fiscales– donde estaban radicadas las sociedades con las que la cantante colombiana defraudó más de 14,5 millones de euros a Hacienda. O eso al menos es lo que concluye la Fiscalía, que este miércoles se ha querellado contra la intérprete del «Waka Waka», y que además reclama que se le obligue a pagar ya una fianza de 19,4 millones de euros por el supuesto fraude.

Las Bahamas. Unas paradisiacas islas caribeñas con un clima inmejorable para mover las caderas al ritmo, por ejemplo, de «Clandestino», su último éxito que interpreta con el también cantante colombiano Maluma. Shakira dijo multitud de veces que era residente fiscal en este pequeño país americano. Sin embargo, la Fiscalía ha comprobado que, entre 2012 y 2014, no pisó las Bahamas un solo día. Tampoco presentó allí las declaraciones renta y patrimonio, y su única vinculación con ese país es ser dueña al 50 % de una sociedad allí radicada.

Y es esta la clave del asunto, pues la Fiscalía sostiene, en contra de la versión de la cantante, que entre 2012 y 2014 ya residía en España, aunque trataba de ocultarlo. La fiscal de asuntos económicos de Barcelona Carmen Martín lo deja claro en su querella: «Era residente fiscal en España y tenía la obligación de tributar –en este país– por la totalidad de su renta mundial, con independencia del lugar donde se hubiera producido y cualquiera que fuese la residencia del pagador».

Shakira vivió esos años en España, pese a que no se declaró oficialmente residente hasta 2015. Primero en Barcelona, de 2012 a 2013, y a partir de entonces en Esplugues de Llobregat (Barcelona), donde compró una casa con su pareja, el jugador del FC Barcelona Gerard Piqué, y donde nació su primer hijo. Sus salidas de España eran «esporádicas» por cuestiones de ocio o para atender a sus compromisos profesionales, especialmente en Estados Unidos donde en aquellos años participaba en el programa «The Voice». Pese a estos viajes, tanto en 2012, como en 2013 y 2014, la artista estuvo en España más de 183 días, que es lo que marca la ley para considerar a un ciudadano residente habitual con la condición de tributar en este país.

14,5 millones defraudados

La cantante era consciente de ello, siempre según la Fiscalía. Por eso, con «el deseo de no tributar», se valió de un «entramado societario» –con firmas radicadas en los países ya mencionados– con el que ocultó sus ingresos tanto a la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AET) como a la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC). Así, dejó de pagar más de 14,5 millones a Hacienda que le corresponderían por el IRPF y el Impuesto sobre el Patrimonio.

Estados Unidos. La artista, evidentemente, no pudo haber articulado ella sola todo este entramado supuestamente delictivo. Desde años atrás se valía de la colaboración de abogados y asesores financieros norteamericanos. Entre ellos, un abogado con despacho en Nueva York que responde a las iniciales de E.A.C. La querella de la fiscal también se dirige contra él, pues durante los años investigados –de 2012 a 2014– colaboró con Shakira «en el mantenimiento del entramado societario para eludir el pago de impuestos en España». Era más que su asesor, pues ejercía de consejero legal global de la arista y de director y mánager de diversas de sus compañías. La fiscal apunta, de momento, a la cantante y a este asesor, pero no descarta que más gente pudiera estar implicada en el fraude.

El «modus operandi» que utilizaron para sortear al fisco consistía, en síntesis, en que fueran estas sociedades –muchas de ellas en paraísos fiscales– las que formalmente constasen como titulares de la recepción de ingresos en vez de la cantante. Shakira tan solo figuraba en último lugar y en algunas sociedades radicadas en paraísos fiscales, «a donde de forma indirecta fue a parar la mayor parte de la renta y de la que dispuso en provecho y beneficio propio», según la Fiscalía.

Estas sociedades de las Islas Vírgenes, Islas Caimán, Luxemburgo, Malta, etc. no tenían actividad empresarial alguna. Carecían de medios materiales y personales. Y es que no les hacía falta, pues su «único objetivo era el de ocultar a la Hacienda las rentas y el patrimonio» de la cantante.

Nula colaboración

Cuando la semana pasada algunos medios –entre ellos ABC– publicaron que la Fiscalía presentaría de forma inminente la querella –finalmente interpuesta hoy viernes– los representantes de Shakira salieron al paso con un escueto comunicado. Decían, entre otras cosas que la Fiscalía echa por tierra, que «la artista está, como siempre, en disposición absoluta de colaborar con la administración tributaria».

Nada más lejos de la realidad, según la Fiscalía. Cuando Hacienda abrió en 2016 una investigación sobre lo que había sucedido entre 2012 y 2014, el representante de Shakira no aportó documentación alguna sobre sus rentas y patrimonio «alegando como motivo la no residencia fiscal en España». La fiscal cree que mienten, pues la investigación que desarrollaron –en registros públicos, redes sociales, medios de comunicación y requerimiento de información a terceros– corroboró que sí residía en España. Apartir de entonces, los representantes de Shakira continuaron haciéndose de rogar y no aportaron «ningún documento ni información a iniciativa propia». Esto dificultó la labor de los investigadores, que han tratado de hacer números «de la forma más aproximada a la realidad» y cifran el fraude en unos 14, 5 millones. Respecto a 2011, la cantante ya pagó 20 millones para saldar su deuda por vía administrativa.

Acaba un año convulso en el terreno judicial para la pareja Shakira-Piqué. Tras la reciente condena al futbolista por conducir sin puntos, se les abre ahora este nuevo frente. Y se antoja un proceso largo, pues –si el juzgado acepta la querella– deberá pedirse una comisión rogatoria a Estados Unidos para tomar declaración como imputado a su asesor. Gracias a que no vive en las Bahamas, Shakira se librará de tener que resguardarse de tormentas tropicales, pero el «ciclón» de Hacienda puede llevarse por delante parte de su patrimonio millonario.

Shakira y el blaugrana Gerard Piqué
Shakira y el blaugrana Gerard Piqué - ABC