Ferran Torrent, fotografiado en Barcelona
Ferran Torrent, fotografiado en Barcelona - EFE

Ferran Torrent: «Perdemos muchos matices de la vida por nuestros prejuicios»

El autor valenciano novela los preparativos y desarrollo de un atraco en la mascletá fallera de 1983

Sergi Doria
BarcelonaActualizado:

Después de Un dinar qualsevol (2015) e Individus com nosaltres (2017), Ferran Torrent añade el tercer título de la serie El Segundo Sistema con Poder contar-ho (Columna en catalán/Destino en castellano).

El autor valenciano novela los preparativos y desarrollo de un atraco en la mascletá fallera de 1983: en solo diez minutos, los atracadores se llevaron mil quinientos millones de pesetas. La licencia literaria ha trasladado aquel hecho, que en realidad acaeció en 1993, a los primeros meses del gobierno socialista. Torrent tomó buena nota de aquel suceso que conservó durante años en su cuaderno de posibles novelas. Lo primero que se preguntó es cómo se organiza un atraco: «Como el banco todavía existe lo visité en varias ocasiones para ver si aquel espacio cuadraba con la logística que yo pretendía recrear».

En Poder contar-ho reaparecen los sospechosos habituales de Torrent: el reportero de sucesos Marc Sendra, el detective Butxana, El Messié, cerebro del atraco, su socio El Llargo con sus patillas de Curro Jiménez, el comisario Tordera, El Mític Regino, experto en todo tipo de falsificaciones… La estructura dialogada imprime un ritmo ágil salpicado de humor que Torrent juzga deudor del 1, 2, 3 de Billy Wilder.

La coyuntura histórica -la España del PSOE- no responde a ninguna intencionalidad política. El escritor quiere reflejar un ambiente de cambio social: «Los socialistas querían quedar bien con todo el mundo y no asustar a le gente de orden», apunta Torrent que por aquel entonces militaba en el maoísta Partido del Trabajo de España: «Afortunadamente, mis utopías no se cumplieron», apostilla. Refractario a las tesis, su principal aspiración es que la gente se lo pase bien con sus novelas: «Mi mayor preocupación es no hacer el ridículo con una ambición narrativa que no podré culminar. Doy lo que puedo, hablo de lo que sé y me abstengo de abordar temas que no soy capaz de abarcar», señala.

Desde tres décadas, Torrent ausculta a una sociedad, la valenciana, en sus más diversos ambientes. «Vivir en un pueblo te permite seguir de cerca las vidas de tus vecinos en sus buenos y malos momentos. Perdemos muchos matices de la vida por nuestros prejuicios», advierte.