El feminismo lingüístico

El feminismo lingüístico

POR MIQUEL PORTA PERALES
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Mucha broma con la ministra de Igualdad Bibiana Aído y su distinción entre los «miembros» y las «miembras» de la sociedad. Pero, el caso es que, en Cataluña, la Generalitat lleva ya tres años impartiendo doctrina al respecto. Si ustedes echan un vistazo al V Pla d´acció i desenvolupament de les polítiques de dones 2005-2007, verán que la Generalitat, a través de la Secretaria de Política Lingüística y el Institut Català de les Dones, ha impulsado una serie de medidas para la «erradicación del uso del lenguaje sexista y androcéntrico».

Dicho plan -además de sensibilizar a la población y a los medios de comunicación sobre el uso del lenguaje- se propone, entre otros objetivos, la «feminización de todas las categorías profesionales de la Administración», el fomento de «programas informáticos con un lenguaje no sexista ni androcéntrico», la «utilización de un lenguaje no sexista ni androcéntrico en el marco de las relaciones laborales por parte de los sindicatos y el empresariado», y la inclusión del lenguaje no sexista ni androcéntrico «en los textos de los convenios colectivos».

Como no hay teoría sin práctica, la Secretaria de Política Lingüística y el Institut Català de les Dones han editado un manual de uso del lenguaje no sexista ni androcéntrico con el título Marcar les difer_ncies: la representació de dones i homes a la llengua (2005). Dicho prontuario, tras denunciar que la «persistencia de prácticas discriminatorias en el uso del lenguaje no es sino una señal de la presencia generalizada del sexismo en nuestra cultura», propone diversas soluciones para evitar el sexismo dominante y la discriminación femenina por razón de lengua. Así, en lugar de usar los nombres colectivos «adolescentes», «alumnos», «ciudadanos», «electores», «funcionarios», «jóvenes», «niños», «profesores», «socios», «trabajadores», «vecinos» y «voluntarios» se propone el uso de «adolescencia»,«alumnado», «ciudadanía», «electorado», «funcionariado», «juventud», «infancia», «profesorado», «agrupación», «personal», «vecindario» y «voluntariado». ¿Qué hacemos con el colectivo «hombres»? Se aconseja el uso de «gente», «humanidad», «población», «género humano» o «especie humana». Si surge la duda ante cualquier otro nombre colectivo de género masculino, se sugiere el uso de los alternativos «colectivo», «colectividad», «comunidad», «conjunto», «equipo», «grupo», «profesión» o «público». Y un diario no tiene «colaboradores» ni «redactores», sino que cuenta «con la colaboración de» y los textos están «redactados por». Y el «adulto» se transforma en «la persona adulta», el «alcalde» en la «autoridad municipal», el «presidente» en «la persona que ocupa la presidencia». ¿Cuál es el uso correcto de las frases hechas? En lugar de «habéis sido seleccionados» y «muy agradecidos por su colaboración» habría que usar «os han seleccionado» y «agradecemos vuestra colaboración». Por su parte, «el legislador ha establecido que» y «el demandante tiene derecho a» deben desaparecer en beneficio de «la legislación ha establecido que» y «quien presenta una demanda tiene derecho a». Si la ministra de Igualdad Bibiana Aído tuviera conocimiento de esta guía editada por la Generalitat, a buen seguro que nos esperarían grandes tardes de gloria.