A favor de más color arbóreo

ENRIQUE BADOSA
Actualizado:

VOZ Y VOTO

SOY dado a caminar por la ciudad. A pesar del exceso de tráfico, de la contaminación, etcétera. Ver cómo poco a poco se producen cambios en las fachadas, en el arbolado, este infalible calendario estacional que siempre sorprende por su colorido, por sus matices de verde, por de vez en cuando gratos colores. Sin duda, lo que en nuestras calles domina es el plátano, tan sufrido, tanto... Siempre agradable en sus diversos matices. Pero el plátano que decora y protege Barcelona no es el único árbol que nos asiste. En algunas zonas urbanas, de pronto el viandante se percata de inesperados colores. Inesperados porque, excepto los vecinos de esas zonas, casi todos los demás habíamos olvidado de que no sólo se gozan en parques y jardines. Y los redescubrimos como presencia primaveral.

De nuevo los acabo de encontrar en el Eixample. Qué placer. Me refiero al que los botánicos llaman «Cercis siliquastrum». Nombre popular: «Árbol de Judea» y «Árbol de Judas». ¿Lo recuerda usted?Muy bellamente adorna el perímetro de algunas manzanas. Curioso árbol cuyas ramas primero acogen las flores que las hojas, en abril, en mayo. ¿Color? Un fresco rosa algo violáceo... Florecillas muy apretadas en las ramas. Procede de Judea, de donde su nombre popular. Si también se le llama «de Judas» es porque se cree -por más que no lo diga el Evangelio- que de él Judas se ahorcó. Sea como sea, el «Cercis» es de grande y sosegadora belleza cuando, de súbito, el peatón se lo encuentra, y más aún si le dedica unos minutos.

Sin duda los botánicos tienen razones bien fundadas para continuar poblando de plátanos la ciudad. De vez en cuando, topamos con un jacaranda. ¡Otra belleza! También encontramos, también, el pruno, el ligustro y sin duda otros, no muchos, que no me atrevo a denominar. ¿Y qué del tilo? Sí, el plátano tiene compañía, pero no tanta como sería de desear y agradecer. ¿A qué se debió esto de plantar árboles de Judea tan sólo en unos pocos lugares? ¿Experimento de estética? ¿Intento de substituir los plátanos? ¿Razones de economía? Me gustaría que, dentro de las posibilidades, más árboles ornamentales fueran plantados en una ciudad que mucho necesita de óptimo cromatismo botánico. ¡Qué bien, si Barcelona ahora mismo luciera gran cantidad de árboles de Judea! ¡Cómo saldríamos ganando por lo que atañe a la belleza urbana y a la belleza a la que todos tenemos derecho, dentro de lo posible!

Me viene de pronto a la memoria una Sevilla espléndida y generosa del aroma del azahar en sus calles. Inolvidable. ¿Imposible aquí? Puede que el azahar no tenga por estas latitudes el esplendor que ofrece en Andalucía. Pero, además del de Judea, ¿no hay otros árboles ornamentales con los que hacer más llevadera la no muy lograda policromía de nuestra ya megalópolis? ¿De quién depende, en el Ayuntamiento, una decisión de policromar Barcelona? ¿De «Parcs i Jardins»? ¿No existe un necesario departamento encargado de la estética pública? ¿No existe? ¡Pues debiera existir!