Un instante del corte reivindicativo
Un instante del corte reivindicativo - ABC

Familias de la escuela Entença, en pie de guerra por un cole definitivo

Los afectados exigen una solución inmediata después de tres años en barracones

Anna Cabeza
BarcelonaActualizado:

Un despropósito que se agrava con el paso del tiempo. Así definen los padres y madres de los alumnos de la escuela Entença de Barcelona la situación que viven, tras tres años en barracones ubicados en el recinto de la Escuela Industrial y sin previsión alguna de tener una ubicación definitiva próximamente. Hartos de esperar una solución después de más de dos años de diálogo con el Ayuntamiento de Barcelona -y de tres ubicaciones definitivas que no han fraguado-, las familias se manifestaron ayer por la tarde para exigir una solución firme.

Bajo la pancarta «Entença al límit», unos 250 familiares de la escuela -que es de nueva creación y que en la actualidad ya tiene tres cursos y unos 175 niños- cortaron la calle Urgel con París durante quince minutos a la salida de las clases, en plena hora punta y en una calle crucial para el tráfico de Barcelona. «Llevamos dos años con promesas no concretadas y hemos empezado un cuarto año sabiendo que los próximos cuatro años también seguiremos en un espacio provisional», relata a ABC Constanza Saavedra, una de las madres afectadas.

Los afectados denuncian que a las graves deficiencias y falta de espacio de los barracones provisionales, se le suman los cuestionables requisitos de espacio y habitabilidad para llegar a acoger los 375 niños que en un futuro tienen que ir al centro. Además, las instalaciones actuales están próximas a una subestación eléctrica escondida en la Escuela Industrial y los padres temen por las ondas electromagnéticas con las que conviven sus hijos. Por ello llevan tiempo exigiendo a las administraciones informes que descarten riesgos de salud, algo a lo que tampoco les dan respuesta.

De momento, solo con la convocatoria de ayer, los familiares han conseguido una nueva reunión, aunque no tienen grandes esperanzas de que les llegue una solución en breve. «Seguiremos con las movilizaciones. Hemos visto que la única manera de conseguir algo es bajar a la calle, porque ahora ya es un tema de salud. Hemos dicho basta», sentencia Saavedra.