Un escritor orensano elegido ganador del III Premio Bruguera de novela

JUAN PEDRO YÁNIZBARCELONA. El escritor gallego José María Pérez Álvarez es el ganador del III Premio Bruguera de Novela con su obra «La soledad de las vocales», un relato de gente humilde y que no

JUAN PEDRO YÁNIZ. BARCELONA
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El escritor gallego José María Pérez Álvarez es el ganador del III Premio Bruguera de Novela con su obra «La soledad de las vocales», un relato de gente humilde y que no suele concitar el éxito social.

Una de las particularidades de este premio, que se ha venido a unir a los numerosos galardones literarios que se conceden en Barcelona, es que el jurado que lo otorga es unipersonal y este año ha sido integrado por Ester Tutsquets, de una conocida saga de publicistas y editores barceloneses.

Entre el fracaso y la esperanza

El autor afirmó que su impresión era que había escrito un relato muy pesimista, rozando lo deprimente. Pero la editora-jurado replicó que la afirmación no se podía aceptar de un modo absoluto ya que «todos los personajes mantienen unas esperanzas mínimas».

El narrador de la novela vive con sus criaturas literarias en una imaginaria pensión «Lausana», frecuentada por seres ciertamente marginales: un tapicero servio, una pareja homosexual, un pintor de obra poco cotizada y un discípulo de James Joyce que intenta escribir una gran novela «La memoria del olvido», que lo catapulte fuera de la mediocridad ambiental...

El autor aseguró que «prefiero vivir como lector que como escritor, yo podría prescindir de escribir pero no de leer. La escritora Esther Tutsquets aseguró que lo de jurado unipersonal no le había ocasionado ningún tipo de incomodidad, salvo que no podía eludir la responsabilidad del veredicto. Entrando en harina, concretó que le había sorprendido agradablemente «la extremada economía del decorado y el hábil uso de la reiteración». Resumió el juicio literario con un «no nos encontramos con una novela triste, sino ante una novela implacable».

El denominador común de todos los personajes es que son personas derrotadas y condenados a la soledad, «habitantes de la noche», los definió Tutsquets. El título alude que si se centra la mirada en el rótulo luminoso del establecimiento que sirve de escenario, se van fundiendo las letras y se puede apreciar la soledad de las vocales y que sirve para que la sensación se extienda a palabras, silencios, sentimientos y el resto de los habitantes y circunstancias del edificio.

Parece fútil insistir que nos encontramos ante un relato coral, con una sola voz narrativa, que agrupa en sí misma al resto de los personajes que desfilan ante el lector.

Algunos de los recursos literarios utilizados, con aire experimental, como el párrafo corrido, supresión de las mayúsculas y de los signos de puntuación tiene precedentes en obras de Joyce, Beckett o Vieginia Wolf. Para Pérez Álvarez la coincidencia se debe a que: «autores de diferentes sitios estamos haciendo cosas similares». Nacido en la localidad orensana de Barco de Valdeorras, en 1952, tiene antecedentes radiofónicos y durante una década dirigió un programa de literatura, que se titulaba «El libro de la semana». En la actualidad colabora en la revista barcelonesa «Jano».

Ha publicado ya varios libros como «Las estaciones de la muerte», «Cabo de Hornos, «Como si nada existiese», «La vida innecesaria», «Nembrot», seleccionada en antología de Juan Goytisolo como la mejor de 2003.