El diseño se pone medallas con el Mundial de Natación

Los X Campeonatos del Mundo de Natación, del 12 al 27 de julio, se han convertido en una excelente plataforma para el diseño y la moda que se crea en Barcelona

DOLORS MASSOT
Actualizado:

BARCELONA. Las medallas, los trofeos, los podios y los uniformes de las azafatas han salido de la factoría creativa catalana para aprovechar el tirón deportivo y dar nuevos aires a la competición. La iniciativa sirve, además, como altavoz internacional del Año del Diseño que impulsa el FAD.

Martín Ruiz de Azúa se encarga de medallas, trofeos y podios. Combina el oro, la plata y el bronce con los elementos a que remite la natación: el agua y el vidrio, éste último por su transparencia, que permite contener el líquido.

De forma redonda, las medallas remiten a los aros olímpicos y el agua de su interior se extraerá de la piscina principal de los Mundiales, que estará instalada en el Palau Sant Jordi después de que cada país vierta en ella un frasco. Para los trofeos, Ruiz de Azúa usa un elemento propio de los relevos: el testigo. Emplea cilindros de 50 centímetros serigrafiados en oro que también contienen agua en su interior.

Los podios son sobrios y funcionales: módulos de aluminio aptos tanto para premiar a un individuo o a un equipo.

Los uniformes de las azafatas han contado con el trabajo de Josep Abril para un resultado que evoca claramente la Grecia antigua y el Mediterráneo, cuna del deporte. Son vestidos largos en lino vaporoso y formas irregulares, lo que trasnmite una idea de frescor que se acentúa con el tono azul. Van aderezados con dos cintas de algodón que imitan las rayas de chándal y discurren de forma ondulada. Dejan ver el traje de baño que lucirá cada azafata, producido por Majestic, de Vives Vidal.

La lista no acaba aquí. Han colaborado Teresa Casanovas, experta en joyería, para las medallas conmemorativas; Enric Jardí es autor del logotipo; De Lavernia, Cienfuegos y Asociados resbaló la mascota, una gota de agua sonriente y movida. Josep Guinovart ha pintado un cuadro por encargo de la Unió de Federacions Esportives de Catalunya. Guillem Virgili es el responsable del «look» de las instalaciones deportivas. Barcelona toma el pulso al diseño como hizo en el 92 al trabajar la mascota (Cobi), la llama, el pebetero y tantos otros objetos que hicieron de la ciudad de los arquitectos también la ciudad de los diseñadores.