Cuando las ilusiones se marchitan

ANTONIO SANTAINÉS CIRÉSEl lugar de nacimiento y sobre todo la fecha en que nacieron los toreros ha sido causa de verdaderos quebraderos de cabeza para los historiadores. Mario Cabré decía, con razón

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ANTONIO SANTAINÉS CIRÉS

El lugar de nacimiento y sobre todo la fecha en que nacieron los toreros ha sido causa de verdaderos quebraderos de cabeza para los historiadores. Mario Cabré decía, con razón, «soc torero i català que equival a ser dues vegades torero». Tenía razón. Porque en estas benditas tierras mediterráneas no se cría el toro de lidia que no deja de ser la base fundamental del toreo. Con estos prejuicios cuando se presentó dicho torero en Sevilla un revistero de allí lo calificó como el torero de las supremas elegancias. Y muchos años después K-Hito consideró a Joaquín Bernadó como la elegancia con montera. Pero hay torero que es refractario y no lo asume de ninguna manera.

Tal es el caso de Juan Serrano Pineda «Finito de Córdoba» matador de toros de muy fino estilo y sugestionadora elegancia, del que habrá que convenir que, a la hora de repartir los primores de su arte, es avaricioso en extremo. Le pregunté en cierta ocasión donde había nacido y muy convencido de sí mismo me contestó: «En Córdoba y bautizado en la Parroquia de Santa Marina, donde han bautizado a los grandes toreros».

Califa de Sabadell

Recuerdo que un gracioso me comentaba: «En Sevilla dirán, fíjate como están en Córdoba de toreros que el último Califa han tenido de irlo a buscar a Sabadell».

Investigué hace años y efectivamente este torero nació en Sabadell (Barcelona) a las 14,30 del día 6 de octubre de 1971 en la clínica Santa Fe de la citada ciudad. Hijo de Melitón Serrano Palacios, nacido en La Carlota (Córdoba), de profesión albañil, y de María del Carmen Pineda Luna, nacida en Guadalcázar (Córdoba).

Fue bautizado el 24 de octubre en la parroquia del Sagrado Corazón (Arzobispado de Barcelona) y fueron los padrinos Manuel García y Requena e Isabel Serrano y Palacios siendo el Ministro José Esquirol, presbítero.

Añadimos la inscripción marginal con fecha 3 de junio de 1989 que literalmente dice: El inscrito ha sido emancipado por sus padres, titulares de la patria potestad y mediante escritura otorgada ante el notario de esa ciudad don José Peñafiel Burgos en fecha 3 de enero de 1989 y registrado con el número 11 de su protocolo, donde queda acreditado el consentimiento del menor. Encargado Sr. Matilde Aragó G. Secretario Sr. Jaime Jaime Cantó O.

En una plaza portátil instalada en el barrio de Can Oriach (Sabadell) hizo su aprendizaje inicial el referido Finito, poniéndose delante de las becerras. Estos rudimentos los consolidó en el complejo turístico Isla de la Fantasía cerca de Barcelona.

Vistió el primer traje de luces en Santiponce (Sevilla) el 27 de junio de 1987 y no toreó más de dos funciones este año. Dio un paso de gigante el siguiente año sumando veintisiete económicas. Como daba la impresión de que le había entrado el toreo en la cabeza, después de actuar en cuatro novilladas sin caballos en 1989 decidió torear con ellos el 25 de marzo en Marbella con Francisco José Ruiz «Espartaco Chico» y Pepe Luis Martín, novillos de Juan Pedro Domecq. Juan Serrano cortó cuatro orejas.

El 5 de mayo por la noche con el cartel de no hay billetes, tuvo un gran éxito en Córdoba, actuando con Rafael González «Chiquilín», novillos de Torrestrella. Hizo su presentación en Valencia el 26 de julio con Rafael Valencia y Jorge Mazcuñán, lidiando novillos de Salustiano Galache. Cortó tres orejas y salió a hombros por la puerta grande. El 10 de agosto en Málaga un novillo de Cebada Gago le infirió una grave cornada en la pierna derecha, reapareciendo en Mérida el 2 de septiembre. Los progresos de Finito de Córdoba eran notables y toreó 38 novilladas a pesar del percance mencionado. Los públicos gozaban con delectación las excelencias de su arte.

Con fecha 17 de octubre actuó en privado para la Condesa de Barcelona. El hecho tuvo lugar en la finca-dehesa Los Alvaros, en la provincia de Huelva donde pastan las reses de Juan Pedro Domecq. El ganadero organizó un tentadero para que su Alteza Real, la Condesa de Barcelona, madre de su Majestad el Rey pudiera ver torear a Finito de Córdoba. La Condesa de Barcelona departió cariñosamente con el novillero al que concedió el honor de compartir la mesa a la hora del almuerzo.

El 3 de diciembre tuvo un desafortunado debut en la plaza de Quito (Ecuador) en la feria Jesús del Gran Poder de Quito.

De regreso a España, el 28 de abril de 1990 hizo su presentación en la Maestranza de Sevilla en una novillada que se celebró a las doce del día. Se lidiaron novillos de Torrestrella, alternando con Antonio Manuel Punta y Martín Pareja-Obregón. Finito cortó una oreja entusiasmando a los sevillanos.

La presentación de Finito de Córdoba en Barcelona fue el 18 de julio con «Jesulín de Ubrique» y «Chamaco», lidiándose una abombonada novillada de Jandilla. A su segundo le cortó una oreja. Repitió el 25 y 29 de julio y el 24 de septiembre obtuvo un rotundo éxito con el novillo «Aguaverde» de Santiago Domecq Bohórquez, premiado con la vuelta al ruedo. Finito cortó un rabo, aunque le recordamos con mayor alborozo la gran faena realizada el día 25 de julio al novillo «Madrileto», colorado, de Atanasio Fernández. Aún sin cortar apéndices, su toreo estuvo poseso de una envidiable exquisitez.

Con novillos de Jandilla se presentó en Madrid el 23 de septiembre con Luis de Pauloba y Cristo González repitiendo el día 27. Causó una excelente impresión, sumando esta temporada 81 novilladas.

Fogonazo y final

En 1991, después de torear 17 novilladas, Paco Ojeda le dio la alternativa en Córdoba el 23 de mayo cediéndole el toro «Infundioso» de Torrestrella. Fue el testigo Fernando Cepeda. La confirmó en Madrid el 13 de mayo de 1993 de manos de Ortega Cano con un toro de Torrestrella. Testigo Manuel Caballero.

Aquí me planto y no sigo con mis explicaciones. Le recuerdo casualmente una gran faena en Barcelona el 9 de julio de 2000 al toro «Zafiro» de Torrealta. Ejemplar indultado por su asombrosa nobleza. A Finito le otorgaron dos orejas simbólicas.

Finito de Córdoba no tardó en caer en brazos de Morfeo, dios de los sueños, sumido en una total vagancia. Un caso similar a la indolencia de Francisco Arjona Reyes (Currito) del que ya en 1882 escribía la Lidia: «¿Duerme el Curro? Sí». Y luego, parodiando a Jorge Manrique agregaba:

Pues que abra el ojo y despierte / contemplando/

como en dos años perdidas/ lleva más de cien corridas/ tan callando.

¡Qué pena, Finito de Córdoba, cuando las ilusiones se marchitan!