Los inmigrantes llenaron la plaza de Cataluña de pancartas y panfletos. Fernando Serrano

Crisol cultural en el centro de la ciudad

La plaza de Catalunya se convirtió ayer en un auténtico mosaico de culturas. Cerca de medio millar de inmigrantes de diferentes etnias unieron sus voces en la céntrica plaza barcelonesa para pedir a la Administración que les ayude, ante la inminente entrada en vigor de la Ley de Extranjería. Por la tarde, doscientos de ellos, se encerraron en la iglesia de Santa Maria del Pi como medida de protesta.

BARCELONA. ABC
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Centenares de extranjeros ocuparon ayer el corazón de Barcelona en protesta por la entrada en vigor de la nueva Ley de Extranjería, normativa que, a su entender, es «inhumana» y «condenatoria». La céntrica plaza de Catalunya se convirtió en un hervidero de razas y culturas. Pakistaníes, rusos, ecuatorianos, indúes y magrebíes se fusionaron para pedir a la Administración que les ayude a regularizar su situación.

DERECHOS FUNDAMENTALES

Los inmigrantes afirman que la nueva Ley, que entra en vigor mañana, amenaza algunos de sus derechos fundamentales como el de asociación, sindicación o reagrupación familiar. Creen también que el futuro marco legal puede perjudicarles en cuanto a derechos básicos. «Con la nueva ley sólo recibiremos asistencia sanitaria si estamos empadronados en alguna localidad», indicó a este diario uno de los cerca de medio millar de extranjeros que se reunieron en la plaza de Catalunya, Los inmigrantes, convocados por la Asamblea Papeles para Todo el Mundo, plantaron sus pancartas en la plaza, donde debatieron su actual situación. Los concentrados celebraron una larga asamblea, en la que decidieron, entre otras cosas, encerrarse en la Catedral como medida de protesta. Sobre las 15.00 horas, un grupo de ellos se dirigió hacia el templo, situado en el casco antiguo de la ciudad, aunque, después de tres horas de espera sin lograr que les abrieran las puertas, decidieron cambiar de sede y se dirigieron a la Iglesia de Santa Maria del Pi, donde permanecerán encerrados hasta obtener una respuesta de las autoridades.

Portavoces de la ONG Servicio Civil Internacional-Cataluña informaron a este diario que «algunos de los encerrados han anunciado que harán una huelga de hambre, aunque todavía no se sabe cuántas personas la mantendrán». Los inmigrantes manifestaron su «indenfensión» ante la nueva ley, y culparon a la Administración «de no resolver el problema» y «pasar la pelota a las ONGs».

Por otro lado, la ONG de Sabadell Drapaires d´Emaus ha acordado facilitar la sede de la entidad para que los inmigrantes «sin papeles» que no tienen domicilio fijo pueden hacerlo constar como su lugar de residencia para empadronarse en el censo municipal. La iniciativa se inscribe dentro de una campaña que han puesto en marcha diversas entidades de Sabadell para ayudar a los inmigrantes a regularizar su situación.