Santi Rodríguez - Tribuna abierta

Contra el racismo y la xenofobia, pero...

«La gestión de la inmigración a partir únicamente de los derechos esconde ciertos riesgos»

Santi Rodríguez
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El pasado lunes todos los partidos con representación en el Parlament de Catalunya firmamos un documento de voluntades contra el racismo y la xenofobia. El documento en sí se basa en el rechazo de la discriminación y el odio contra la inmigración, aun así las intervenciones de los distintos grupos dejaron entrever variadas interpretaciones.

En el PP nos centramos en constatar una realidad: la gestión de la inmigración a partir únicamente de los derechos esconde ciertos riesgos. Y solo desde la comprensión y el abordaje de estos riesgos, y desde la exigencia de los correspondientes deberes, el fenómeno migratorio redundará en oportunidades tanto para estas personas como para la comunidad de acogida. En nuestra sociedad la inmigración es necesaria, pero no de cualquier manera, ni a cualquier precio, ni cerrando los ojos a las dificultades que comporta. Defendemos la inmigración ordenada, con derechos pero también con deberes.

Otros grupos políticos centraron sus razones en el «racismo institucional» y el “racismo de las leyes”, conceptos de los que discrepamos profundamente, ya que solo aquellos que pretender derrocar el sistema democrático, pueden considerar las instituciones democráticas o las propias leyes también democráticas, como fuente de racismo. No es racismo ni xenofobia que en las elecciones españolas puedan votar los españoles y los extranjeros comunitarios o con acuerdos de reciprocidad con sus respectivos países de origen, tampoco es racismo ni xenofobia prohibir y perseguir la venta ilegal de productos ilegales en las calles en competencia con los establecimientos que pagan sus impuestos y cumplen las leyes, por citar solo dos ejemplos que fueron reivindicados en dicho acto. Finalmente, aquellos partidos que llevan años usando las instituciones -Govern, Parlament…- con el propósito de convertir en extranjeros en Catalunya a buena parte de catalanes, sí catalanes y españoles que no somos independentistas y no queremos elegir entre una u otra pertenencia, porque son intrínsecamente compatibles, son los que se atreven a acusar a otras fuerzas políticas de racistas y xenófobas.

Sin que sirva de precedente, en esta ocasión el Govern se mantuvo al margen de lecturas interesadas, se limitó a lo estrictamente necesario y ello posibilitó el acuerdo. Pero a la vista de las distintas interpretaciones, el acuerdo es frágil.

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