TRIBUNA ABIERTA

La conquista de la felicidad del PSC

Después de este «Nou PSC» dar un paso atrás que cercene la elección y deliberación democrática tendrá su justo precio político

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TRANSCURRIDOS once días desde la clausura del Congreso del PSC, se me antojan algunas reflexiones. En primer lugar sobre la algo bochornosa tarjeta de presentación que supuso entrar en la sede del congreso de un partido democrático sorteando una mesa donde se reclamaba algo tan obvio en pleno siglo XXI como la ejecución del voto secreto en el desarrollo del cónclave. Coraje y radicalismo democrático se mezclaban en el activismo de unas plataformas que, sin lugar a dudas, han sido una de las ganadoras morales, o éticas, de este congreso. Un cierto olor a rancio y a revanchismo en un par de integrantes no deberían poner en cuestión el excelente trabajo de esas plataformas, piedras angulares del prolífico debate previo al siempre reducido formato de un congreso político. Después de este «Nou PSC» dar un paso atrás que cercene la elección y deliberación democrática tendrá su justo precio político.

La segunda reflexión es la subyacente a la manera escrupulosamente transparente en como el candidato que entró en el recinto con mayores opciones lideró el envite de otra candidatura en la elección a primer secretario. Algo poco habitual en el PSC y que acabó convirtiendo el congreso en una fiesta de la democracia y de paso en una bofetada a muchos incrédulos. Incuestionable y generosa actitud la de Pere Navarro. Valiente la de Joan Ignasi Elena que, con su intervención en el plenario presentando una candidatura alternativa, ayudó a escribir una de las páginas más emotivas y democráticas de la historia del PSC.

¿Mucho PSC por hacer? Evidentemente , pero más allá de la autocrítica estéril y a veces oportunista e incoherente, lo que se necesita ahora es el activismo productivo de quienes quieren poner coto a los desmanes sociales del gobierno de los mejores, para ellos claro. Acabaré con Bertrand Russell y su «Conquista de la felicidad»: «Quienes dejan de fijarse en el polvo que no se ha limpiado notarán que la vida es mucho más agradable que cuando se sentían constantemente irritados por ello». El 12 Congreso del PSC no ha podido limpiar todo el polvo, tres días dan para poco, pero ya nadie puede negar que la generala ha sido contundente.

Jordi del Río es periodista y miembro de la ejecutivo del PSC.