Y. C.  El precio del billete sencillo del transporte público ha subido un 124 por ciento por encima del IPC entre 1990 y 2003

La Confavc insta al Gobierno a mejorar la financiación de los ayuntamientos Los vecinos proponen que los servicios básicos no suban por encima del IPC

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Evolución precios 1990-2003

Transporte público: El billete sencillo ha pasado de 0,36 a 1,05 euros en los municipios del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), lo que supone un incremento del 124 por ciento por encima del coste del IPC. La subida del transporte público ha sido más moderada en las ciudades de Girona, con el 20,5 por ciento, Lleida (16,4) y Tarragona (19,5).

Basura: El recibo del Tamgrem -recogida y tratamiento de las basuras en el AMB- se ha incrementado en un 410,4 por ciento, al pasar de los 9,27 a los 53,57 euros.

IBI: Cunit, con el 211 por ciento, es el municipio con el mayor porcentaje en la subida del Impuesto de Bienes Inmuebles; seguido por Viladecans (109), Sabadell (85) y Badalona (80)

Agua: En el ámbito de Aguas de Barcelona se pasó de 89 a 148 euros por un consumo medio de 10 metros cúbicos por persona y trimestre.

Electricidad: El recibo de la luz ha subido un 53 por ciento por encima del IPC.

Gas: La factura de este servicio se ha incrementado un 86 por ciento durante los trece años analizados por la CONFAVC.

Á. M.

BARCELONA. Siempre se rascan el bolsillo los mismos, los vecinos. «Los ciudadanos de Cataluña están asfixiados por impuestos y tasas desorbitadas -por encima del precio del coste del servicio, un beneficio que es totalmente ilegal-, pero que la inmensa mayoría de los ayuntamientos imponen a sus contribuyentes para resolver los problemas de financiación local», asegura Alba Gómez, gerente de la Confederación de Asociaciones de Vecinos de Cataluña (Confavc).

Hace más de una década, explica Gómez, que los ayuntamientos utilizan siempre la misma fórmula -«poner el IBI a tope y aumentar la presión fiscal a los vecinos», apunta- con el fin de mantener un nivel de ingresos que les permita subsistir. Mientras tanto, los ayuntamientos arrastran una deuda histórica, cada vez mayor, por hacerse cargo de servicios (inmigración, guarderías...) cuyas competencias y recursos ostentan las administraciones autonómica y estatal.

La vieja fórmula de los progresistas

Esta situación ahoga a las haciendas locales y éstas «no tienen otro remedio» que tomar aire de los bolsillos de sus contribuyentes. «Los vecinos estamos hartos de pagar por todo», asegura la portavoz de la Confacv.

Con el objetivo de paliar la presión fiscal, explica Gómez, la entidad vecinal promovió una moción en varios plenos municipales donde se insta al Gobierno a cambiar la Ley de Haciendas Locales para mejorar la financiación de los ayuntamientos.

En esa moción, se recupera la vieja fórmula de los progresistas 25/25/50 -el porcentaje para repartir la gestión de los ingresos entre el Estado, la Autonomía y el Ayuntamiento, respectivamente-, que está muy lejos de convertirse en realidad pese al largo tiempo transcurrido desde su formulación y los cambios de color en el Gobierno de España y de la Generalitat de Cataluña.

Un IVA reducido

«La presión fiscal y tarifaria sobre productos básicos de consumo domiciliario ha sido un recurso recurrente para las administraciones públicas, igual que la actividad urbanística, especialmente las municipales, para paliar la escasa financiación que reciben de la participación en los presupuestos generales del Estado», Esta es una de las resoluciones de la asamblea de la Confacv que a finales de febrero se celebró en Santa Coloma de Gramenet.

En el cónclave se reclamaron «soluciones justas y progresivas» para acabar con esta situación. Entre las propuestas vecinales destaca la que pide que los servicios como el agua, el gas, la electricidad, el transporte público y el IBI, entre otros, «nunca puedan crecer por encima del IPC» e instan al Gobierno a que «ponga un IVA reducido» a estos productos básicos.

En las conclusiones de un estudio realizado sobre 16 municipios de Cataluña -51 por ciento de la población- sobre la presión fiscal a los ciudadanos se constata que el incremento del precio de estos productos básicos ha sido muy por encima del IPC durante el período 1990-2003.

En el caso del transporte público, el aumento ha supuesto más del 124 por ciento; en la electricidad, un 53 por ciento; el gas (86), la basura (410) o en el caso del IBI, entre el 211 y el 80 por ciento de Cunit y Badalona, respectivamente.