el mentidero

La comarca nos visita

Y en este escenario de insumisión fiscal nos encontramos, como gran entusiasta, al alcalde de Sant Pere de Torelló (Barcelona), Jordi Fàbrega, quien comparte con Oriol Junqueras su reciente bautizo republicano, pasando así de independientes a independentistas

MARÍA JESÚS CAÑIZARES
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QUE Cataluña es mucho más que Barcelona es algo que los nacionalistas se hartaron de predicar durante los gobiernos de Jordi Pujol, entre otras cosas porque su granero de votos estaba precisamente en la comarca. De ahí que, hace un cuarto de siglo, CiU liquidara el contrapoder ejercido por la Corporación Metropolitana de Barcelona y se inventara una compleja red de consejos comarcales. Hoy las cosas son muy diferentes, pues la federación gobierna la capital catalana y no sólo ha resucitado el ente supramunicipal barcelonés, sino que incluso solemniza en las galerías palaciegas —con el presidente Artur Mas como protagonista— eventos ciudadanos como la celebración del Mobile World Congress hasta 2018.

Pero el motivo y alcance de este artículo era mantener la mirada en esa Cataluña profunda y alejada de la metrópolis, poco amiga de las sutilezas y del bizantinismo político. Esa Cataluña que llama a las cosas por su nombre, es decir, donde el «derecho a decidir» o la «transición nacional» significa independencia, y «el pacto fiscal», cierre de cajas, pues conocidas son las dificultades —más económicas, que políticas— que tendrá la comunidad catalana para lograr este modelo de financiacion a la vasca. Y en este escenario de insumisión fiscal nos encontramos, como gran entusiasta, al alcalde de Sant Pere de Torelló (Barcelona), Jordi Fàbrega, quien comparte con Oriol Junqueras su reciente bautizo republicano, pasando así de independientes a independentistas. Fàbrega fue uno de los ediles pioneros en declarar a su municipio «excluido moralmente de la Constitución», algo que secundó otro alcalde de la comarca de Osona, en este caso de Vic, el «outsider» de UDC Josep Maria d'Abadal, conocido de esta columna por sus diatribas independentistas y al que no le deben faltar ganas de sumarse a la insumisión fiscal.

De comarcas nos llega también esa extraña pareja formada por el alcalde de Lleida, Àngel Ros, y el de Sabadell, Manuel Bustos. El primero está alineado con el sector catalanista del PSC y el segundo, consigo mismo, aunque a veces se le identifica con el PSOE. Los viejos del lugar socialista le auguran poco futuro a esta entente que hoy tiene previsto presentar fórmulas para que el PSC se desmarque del PSOE en el Congreso de forma incruenta. Se presentan como la conjugación de las dos almas del PSC cuando, en realidad, el choque congresual de este partido siempre ha sido comarcal, es decir, entre el Baix Llobregat y el Vallès. O sea, entre Bustos y ¿Antonio Balmón, alcalde de Cornellà? Estaremos atentos.