Joan Carles Valero - Letras expectativas

«Bullying» y el primer cero

«De Oti siempre he admirado su nada artificiosa prosa y las imágenes mentales que dibuja a través de símiles y metáforas nada forzadas»

Joan Carles Valero
Barcelona Actualizado: Guardar
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La literatura infantil y juvenil viene a ser como la comedia al oficio de la interpretación. No hay nada más difícil ni más serio que hacer reír, una dificultad similar a la que se enfrentan los escritores de cuentos infantiles para conseguir, ni que sea por unos minutos, que los críos dejen la maquinita y cojan un libro. En mi modesta opinión, tienen idéntico mérito los cómicos que dibujan sonrisas que los escritores de cuentos y novelas infantiles y juveniles que atrapan la dispersa y digitalizada atención de los más menudos.

A ese reto se enfrentan desde distintas trayectorias los escritores Eva Santana y Oti Rodríguez Marchante, ambos compañeros de quien suscribe, en la Universidad Abat Oliba-CEU en el primer caso, y Oti como el mejor crítico de cine de ABC. Mi amigo alemán (Edebé) es la primera novela juvenil que publica Santana, tras Tapas de publicidad, donde sirve amenas y digestivas raciones de su especialidad a los jóvenes. Eva Santana se adentra en su libro en el mundo del bullying y de las madres estresadas que no dan abasto, pero también rinde un homenaje al papel de los abuelos en una sociedad que brinda cada vez menos espacio a la familia.

La importancia del primer cero (A Buen Paso) es el segundo libro infantil de Oti Rodríguez Marchante, que también tiene obras publicadas sobre cine, como Ana Belén o Amenábar, vocación de intriga. El cero al que se refiere el titular del libro no es el resultado de ningún examen, sino el paso al primer par de dígitos de la vida cuando se abandonan los 9 años de edad. Un momento en que se deja de ser bebé para embocar la etapa previa a la adolescencia sin dejar de ser un niño.

De Oti siempre he admirado su nada artificiosa prosa y las imágenes mentales que dibuja a través de símiles y metáforas nada forzadas. Porque cuando se trata de escribir para los más peques hay que hacerlo muy bien y sin tener que demostrar lo listo que eres. En la ardua reconquista de la atención de los niños y jóvenes por la lectura, las propuestas de Eva y de Oti para Sant Jordi son las mejores municiones. Harán blanco incluso a quienes atesoran más ceros en sus vidas.

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