Bryan Adams inicia esta noche en el Palau Sant Jordi la gira de presentación de «Room Service»

D. MORÁN/
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BARCELONA. Dos años después de presentar lo mejor de si mismo en una actuación que, como toda su carrera, no acababa de decidirse con el rock de estadios o la balada pop con ánimo de lucro, Bryan Adams regresa a Barcelona para presentar «Room Service», un trabajo en el que, lo que son las cosas, sigue sin decidirse entre el rock de estados o la balada por con ánimo de lucro. Esta noche (20.15 horas) lo presenta en el Palau Sant Jordi con un concierto para el que todavía quedan entradas a la venta.

Canadiense de aspecto pulcro y vicios inmaculados -la lista de exigencias que ha hecho llegar a la empresa promotora de sus actuaciones en España parece un decálogo de filosofía zen-, Adams asegura haber recuperado en su onceavo álbum aquella pulsión eléctrica que se intuía en pasos primerizos como «Reckless». Será que el vacío de seis años sin editar un disco con material inédito le ha empujado a abrazar de nuevo aquella religión de la que renegó un buen día en beneficio de las bandas sonoras y las más insólitas colaboraciones (Pavarotti, Barbara Streisand, Sting, Celine Dion...). Aún así, «Room Service» no desentona en la trayectoria de un artista que, tampoco ahora ha conseguido decidirse. Anuncia rock electrificado y luego vende lamentos épicos de la talla de «I Was Only Dreaming» y «Flying». Una de cal y otra de arena.

Lo más curioso de todo es, sin duda, el método que el de Ontario ha seguido para elaborar un trabajo compuesto entre concierto y concierto de su última gira, de habitación de hotel en habitación de hotel. Pero la soledad que puedan sugerir estos paisajes no ha contagiado a Adams quien confiesa que «Room Service» también bien podría funcionar como colección de cuentos musicados. Sólo falta esperar a esta noche para ver cómo los cuenta.