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Bryan Adams comienza esta noche en el Sant Jordi de Barcelona su nuevo asalto a Europa

DAVID MORÁN
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BARCELONA. Cuando el rock aún hacía honor a su nombre y a su leyenda negra, Charlie Watts dijo aquello de que no le gustaría que una de sus hijas saliera con uno de los Rolling Stones. Unos cuantos años más tarde, seguro que al batería no le importaría tener a Bryan Adams como yerno. O como hijo adoptivo. En esencia, el canadiense representa el ideal de rockero superventas y comprometido. Alguien dejó escrito que él era el artista ideal para participar en un concierto benéfico. A fe que no andaba demasiado desencaminado.

Encantado por la varita mágica de Bruce Springsteen y el barniz rural de Jon Cougar Mellencamp, Adams apareció en el mapa de la radiofórmula el día que publicó «Cuts Like A Knife» (1983). Aún y así, el de Ontario (Canadá) no abrazaría el éxito masivo hasta que «Reckless» (1984) le convirtió en una de las grandes estrellas del «stadium rock». Dos décadas después de todo aquello, Adams ha colocado más de 60 millones de copias de sus álbumes en todo el mundo y se ha encaramado a lo alto de las listas de ventas en más de treinta países.

Precisamente la gira europea que arranca esta noche en el Palau Sant Jordi de Barcelona(20.45 horas) pretende ser un resumen de todo aquello. «The Best of Me» (2001), título del último disco que ha lanzado, es lo suficientemente explícito como para intuir la estructura de un recital en el que, seguro, no faltarán ni «(Everything I Do) I Do It For You» -convertido en el número uno que más tiempo estuvo en lo alto de las listas de ventas británicas: ni más ni menos que 16 semanas- ni sus composiciones para «Spirit», película de la factoría Disney a la que Adams puso banda sonora.

De hecho, la relación del músico con el mundo del cine no viene de nuevo. Junto a los recopilatorios, las bandas sonoras se han convertido en la gran fuente de ingresos del canadiense durante parte de la década pasada -«Waking Up The Neighbours» (1991), «18´til I Die» (1996) y «One A Day Like Today» (1998) son sus únicos grabaciones originales de los noventa-. «Robin Hood», «Don Juan de Marco» o «Jack» son algunos de los filmes que se han beneficiado de sus servicios.

Y mientras parte de sus seguidores aplaudían su implicación en proyectos humanitarios tan variopintos como el Live Aid, el concierto a favor de Nelson Mandela, su constante lucha contra el cáncer de mama o la creación de santuarios para ballenas, siempre había quien no podía evitar arquear la ceja al verle colaborar con Mel C (Spice Girls) o Sting. Pero así es Bryan Adams: amigo de sus amigos y, al fin y al cabo, amigo de todo el mundo.