PARECE MENTIRA

Bozal

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Los independentistas, una amplia mayoría social si hacemos caso de los medios subvencionados —o sea, casi todos menos éste— ya han encontrado un sparring en el nuevo gobierno de la Generalitat. No es otra que Pilar Fernández Bozal, Consejera de Justicia. A los insumisos a sueldo, a los separatistas paniaguados y a los autoproclamados soberanistas con la boina cosida con litros de «loctite» en la frente la consejera no les cae bien. ¡Es culpable! ¿De qué, si lleva tres días en cargo? De haber sido la jefa de los Abogados del Estado en Catalunya y de haber cumplido con su trabajo. «¡Oh, horror! ¡Un sicario del Estado español!», braman desde la cada vez más amplia orilla independentista.

Fernández Bozal hizo lo que debía y dirigió la presentación de un recurso contra los referéndums totalitarios a favor del pensamiento único y de las listas de buenos y malos en cada pueblo de Catalunya que, por cierto, se han organizado con el apoyo de administraciones locales y autonómicas incluidas.

Qué curioso; cuando se llevó a cabo la primera de estas charangas en forma de votación venezolano-cubana en Arenys de Munt, los medios decían que el recurso era obra de un abogado del Estado miembro de Falange —será el último militante de Falange en el Mundo Mundial porque yo no conozco a ninguno— y ahora resulta que no, ahora lo que toca es cubrir de basura a la pobre Fernández Bozal y por lo tanto gritar a los cuatro vientos que el recurso lo hizo ella solita, sin la ayuda de nadie.

A mí, solo porque de repente teníamos una consejera coherente, que no se dedicaba a conspirar contra el sistema que encarna, como hacían antes Joan Saura, Josep Lluís Carod-Rovira o José Montilla, esta mujer ya me caía bien. Pero la presión es mucha y, a veces, insoportable. Todos los no nacionalistas nos pasamos la vida pidiendo perdón por casi todo: por no ser del Barça, por no ser de CiU o de ERC, por no ser de la facción catalanista del PSC, por no ver TV3 un mínimo de 3 horas diarias... En definitiva, sale más a cuenta cambiar de acera y volverte nacionalista de una vez por todas; así dejas de pedir perdón por ser como eres. De repente un halo de condescendencia cae sobre los conversos: «Veus, pobre, és diu López però és nacionalista».

Creo que la descalificación a Fernández Bozal es intolerable y que los silencios de sus compañeros de Gobierno, incluido el presidente de la Generalitat, poco elegantes. Ahora bien, ella no ha estado a la altura al salir rápidamente a pedir perdón. Sus frases como «he cambiado de cliente» no son acertadas. Que una consejera de Justicia venga de la judicatura es algo nuevo en Catalunya. Los anteriores —Tura y Vallés— eran médicos o profesores universitarios. Avergonzarse de la trayectoria profesional de uno sólo por haber cumplido con su obligación no es una buena idea. Ceder a la primera de cambio frente a los independentistas —de los que el propio Ridao ha dicho recientemente que están sobreexcitados— no frenará a los que han vertido las críticas sobre la consejera. Y es que siempre sale más a cuenta ser coherente con uno mismo. «CW-10»