Una biografía artística de Dom_nech i Montaner revela las claves de su obra

JUAN PEDRO YÁNIZBARCELONA. Cuando se habla de modernismo se piensa, al menos, en una docena de nombres propios como elementos más destacados de aquel amplio movimiento cultural que alcanzó sus cimas

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JUAN PEDRO YÁNIZ

BARCELONA. Cuando se habla de modernismo se piensa, al menos, en una docena de nombres propios como elementos más destacados de aquel amplio movimiento cultural que alcanzó sus cimas más altas en la Arquitectura y las Artes Decorativas -sin olvidar el dibujo y la constante especulación y reflexión literaria sobre el movimiento mismo-.

En todos estos campos destacó Dom_nech Montaner (1850-1923) por eso la aparición de un amplio estudio dentro de la colección Clásicos del Diseño de Santa y Cole, titulado «Lluís Dom_nech i Montaner», a cargo de Lourdes Figueras y con prólogo de Arnau Puig, supone una ocasión espléndida para una profunda revisión del autor y su obra, del genio solitario y del superdotado coordinador de equipos de maestros de obras, alarifes, y un amplio abanico de artesanos: ceramistas, vidrieros, plomeros, ebanistas, forjadores, escultores y pintores. Tampoco faltaron, en su obra, las especulaciones teóricas y las indagaciones literarias del artista y viajero impenitente, que tuvo, aún, tiempo para dedicarse a la política.

Hábil manipulador

Grau Reinés, presidente de la fundación que vela por la obra y el recuerdo del gran modernista afirma: «está claro, observando la disposicion creativa del arquitecto que, en cuanto al conjunto de su diseño, que Doménech es capaz de «utili- zar» la naturaleza hasta conseguir extraer de ella cualquier solución que pueda ser aplicable a la forma, esto es a obras y objetos». El prologuista, Puig, remacha: «D. M. provoca que en este mundo conocido aparezca otra posibilidad de felicidad».

El libro estudia la evolución de la obra y pensamiento del personaje a partir de artículos y análisis de su programa ornamental, repasando: diseños destacados en vidrio, madera, hierro, piedra, pavimentos hidráulicos, mosaicos y cerámicas; es también un homenaje a su amplio equipo de colaboradores. En la primera parte hay textos que presentan al autor y su epoca; en la segunda se incluye el Archivo de Diseños, con imágenes de los diez proyectos más destacados, salidios de su taller. Por último, en los Archivos Bibliográficas, con abundancia de textos del autor, como el famoso artículo: «En busca de una arquitectura nacional» y de otros personajes de la época.

De los numerosos proyectos salidos de su taller, se estudian las casas de vecinos, Montaner, León Morera, Fuster y Thomas, el proyecto de un edificio para las Instituciones Próvinciales de Instrución Pública (1877- 1882), el Café-Restaurante de la Exposición Universal de 1888 -actual Museo de Zoología-, la casa Navás y el Instituto Pedro Mata (en Reus), el Palacio de la Música, el Hospital de San Pau, el monumento a Anselmo Clavé, la Editorial Montaner Simón y el seminario de Comillas. De su taller salieron, también nunmersos monumenmtos funerarios y obras efímeras como el Gran Hotel Internacional, para la Exposición del 88; sin olvidar la Fonda España con las esculturas de Eusebio Arnau.

Existe una gran cantidad de obra de Doménech esparcida por diversos lugares como: el Casino de Canet de Mar, la reconstrucción del Castillo de Santa Florentina, el Gran Hotel de Palma de Mallorca.

En su obra de divulgación destacan: numerosos artículos en prensa diaria y semanal, así como trabajos eruditos. Militó en la Liga Regionalista y fue elegido diputado en la candidatura de las Cuatro Presidentes (1904) que puso fin al caciquismo en Barcelona. En 1904 fulminó a Cambó con el artículo anónimo «Fivellers de guardarropia». Se alejó de los círculos políticos y se dedicó a investigaciones arqueológicas