Las barcelonesas de 35 a 54 años son las más sensibles con el medio ambiente

Una barcelonesa de entre 35 y 54 años, poco informada en asuntos medioambientales pero con hábitos de ahorro y reciclaje, que compagina trabajo y tareas domésticas. Este es el perfil de la persona que se muestra sensible con el entorno natural, según una encuesta efectuada por el Ayuntamiento en colaboración con la Universitat Autònoma de Barcelona.

BARCELONA. María Jesús Cañizares
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La encuesta sobre hábitos y valores de la ciudadanía en relación al medio ambiente se ha llevado a cabo en virtud de un convenio entre el Ayuntamiento y la UAB. Está basada en una muestra de 1.200 personas mayores de 18 años entrevistadas en sus propios domicilios entre el 19 de spoetiembre y el 6 de noviembre de 2000. Según el responsable del Equipo de Análisis Político de la UAB, Joan Subirats, una de las principales conclusiones del informe es el desajuste existente entre opinión y hábito. Es decir, «la gente cree que “lo verde” es políticamente correcto, pero hay un porcentaje de barceloneses que opina más favorablemente de los que realmente siente».

Las más coherentes con esa sensibilidad son las mujeres de entre 35 y 54 años que, si bien reconocen estar poco informadas en materia de sostenibilidad, tiene actitudes naturales y heredadas hacia el ahorro de recursos y el reciclaje. Por contra, los hombres de entre 18 y 24 años muestran poco interés por estas cuestiones, pues sus preocupaciones se centran en su futuro profesional.

Según el estudio, existe la sensación de que en Barcelona se vive bien por tratarse de una ciudad mediterránea, densa y compacta. Los entrevistados valoran positivamente el clima, los servicios y la convivencia vecinal, especialmente los jubilados, que han sido testigos directos de los cambios registrados en la ciudad. En una escala del 0 al 10, los barceloneses otorgan 6,2 puntos al transporte público -aunque hay que tener en cuenta que este resultado general no distingue entre distritos municipales-; 5,9 puntos, al paisaje; 5,8 puntos, a las playas y 5,5, a los espacios verdes. Por contra, el ruido, el olor y el estado de los rios son valorados negativamente. Más del 90 por ciento de los encuestados critican las deposiciones de los perros en la calle y el ruido de las motos.

Según Subirats, los barceloneses no son muy conscientes de lo que se denomina el «cuelgue ecológico», es decir, son pocos los que se sienten en deuda con el entorno en lo que respecta al consumo de agua, uso de espacios para infraestructuras y ocio.

Asimismo, el 70 por ciento de los entrevistados afirman que necesitan más información sobre las cuestiones relacionadas con el medio ambiente.

HÁBITOS

En materia de hábitos, las conductas más respetuosas se sitúan en los campos donde los problemas de escasez y de coste han sido tradicionales en nuestro país. Así, el 93,6 por ciento acostumbra a ducharse en lugar de bañarse; el 91,2 por ciento apaga la luz cuando abandona una habilitación, y el 86,8 por ciento cierra el agua cuando se lava los dientes.

Los autores del informe destacan Que un 65 por ciento de los niños va a pie al colegio y un 20 por ciento lo hace en transporte público, lo cual es un excelente indicador de sostenibilidad, según los criterios de la última cumbre celebrada en Hannover sobre esta materia. El 74 por ciento de los barceloneses utiliza siempre el transporte público, y el 9,9 por ciento, de vez en cuando. La sensibilidad desciende en cuanto al reciclaje de residuos. El 20 por ciento de los encuestados no colabora nunca separa el papel del cartón y del cristal.

En el ámbito de los compromisos, el 61 por ciento declara estar dispuesto a participar en proyectos de mejora del barrio, y el 37,6 por ciento afirma que cerrar el centro de la ciudad a la circulación de coches un domingo al mes sería una buena medida. Por contra, casi la mitad de los encuestados se niega a pagar un impuesto específico adicional para mejorar el medio ambiente.