Barcelona triplica las narcosalas y las distribuye por casi todos los distritos
La sala Baluard ampliará sus instalaciones / E. CARRERAS

Barcelona triplica las narcosalas y las distribuye por casi todos los distritos

ÀLEX GUBERN | BARCELONA
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No una narcosala en cada barrio, pero casi. El Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat concretaron ayer la nueva distribución y organización en la ciudad de los recursos de atención a los drogodopendientes, incluidas las narcosalas, conocidas en el lenguaje de la administración como salas de venopunción o salas de reducción de daños, que pasan de las cuatro actuales a 13.

A grandes trazos, en cuanto al tratamiento, la principal novedad del nuevo Plan Operartivo, que de desplegará hasta 2014, es la integración de los servicios y equipamientos de atención a los drogodependientes dentro de la red sanitaria, más concretamente en la de salud mental; en cuanto a la distribución geográfica, un asunto siempre polémico por el rechazo de los vecinos, se ha optado por el criterio de la solidaridad territorial, esto es, un reparto lo más homogéneo posible en casi todos los distritos. Además de atender el criterio de los profesionales, se responde de este modo a la demanda expresada desde Ciutat Vella -tanto en el distrito como a nivel vecinal-, donde se ha reclamado dejar de asumir, casi en solitario, el peso de la asistencia, con la sobrecargada Sala Baluard.

Ciudad cubierta

Así, de las cuatro salas actuales: Baluard, SAPS Drassanes, Vall de Hebrón y Junta de Comerç, se cierra esta última. Por contra, y ya este año, el centro de atención de Rec Comtal se amplía con una sala de venopunción, como también sucede en Sants, Sarrià-Sant Gervasi, Sant Andreu (Centro de Atención y Seguimiento de Garbivent), Nou Barris (Vía Favencia) y Sant Martí, en el nuevo centro del Fórum. De este modo, prácticamente toda la ciudad quedará cubierta: en la Barceloneta, en Sant Pau y en el antiguo Hospital Militar (ahora Pere i Virgili), se podrán abrir slas de reducción de daños hasta 2014, en función de las necesidades.

El primer teniente de alcalde, Carles Martí, admitió ayer que, con el asunto de las narcosalas, Ciutat Vella «está pagando una centralidad excesiva».