EFE  Columna de alabastro del siglo XII, una de las piezas que expone el MNAC
EFE Columna de alabastro del siglo XII, una de las piezas que expone el MNAC

Barcelona sorprende con la oferta cultural de La Pedrera y el MNAC

DAVID PERIS-MENCHETA NADALBARCELONA. La apuesta cultural de La Pedrera, una exposición que se podrá ver hasta el 18 de mayo, recoge 130 obras de un pintor que sorprende tanto por su trayectoria como

DAVID PERIS-MENCHETA NADAL. BARCELONA.
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La apuesta cultural de La Pedrera, una exposición que se podrá ver hasta el 18 de mayo, recoge 130 obras de un pintor que sorprende tanto por su trayectoria como por el desconocimiento de su obra: Zoran Music. Fallecido en 2005 y de origen esloveno, Music pasó un año de su vida en la prisión fracesa de Dachau -la Gestapo lo capturó por colaborar con grupos partisanos- que significó, a modo de catalizador, el punto de partida de su posterior obra.

Tras su paso por el infierno del campo de extermino nazi, el propio pintor aseguró que «mi contacto con la muerte había transformado mi experiencia de la vida». Durante su cautiverio en Dachau, el artista dibujó unos doscientos dibujos hechos a lápiz, tinta o incluso a tiza, mostrando lo que ahí veía: cadáveres amontonados y rostros grises, atormentados y calavéricos.

La Pedrera ofrece una exposición incapaz de dejar indiferente al observador, pese a que la obra de Music está invadida por el silencio, producto de una mezcla entre respeto a la vida y el «schock» de su experiencia con el exterminio.

Su cruda visión de la muerte contrasta con la temática que retomó una vez salió de Dachau para instalarse en Venecia: paisajes, mujeres, caballos, retratos, motivos dálmatas... Pero el pintor , 25 años después de salir del averno nazi, retomó tras un periodo de bloqueo las imágenes vividas en el campo de exterminio.

«Es un acierto dar a conocer a un pintor que no está en las grandes oleadas comerciales. Es muy valiente apostar por un artista no conocido: la obra de Music en conjunto dice mucho. Su composición es exquisita a la vez que es muy rústico», comenta Cristina de Vreeze, historiadora de arte y museóloga.

Románico en el MNAC

«El románico y el mediterráneo: Cataluña, Toulouse y Pisa» es el título de la muestra sobre arte románico más importante que se expone en Cataluña en los últimos cincuenta añós. Desde el 29 de febrero hasta el 18 de mayo, el MNAC acoge un centenar de obras maestras de arte románico provenientes de colecciones privadas y museos de Estados Unidos, Francia, Italia e Inglaterra, la mayoría nunca vistas anteriormente en Cataluña.

La muestra, que aúna obras pertenecientes al período que va desde 1120 hasta 1180, cuenta con la Cruz del Santo Sepulcro de Pisa y con la estatua columna con rey nimbado de Saint-Denis como piezas más destacadas de la exposición.

El comisario de la misma, Manuel Castiñeiras, afirmó que la muestra del MNAC tiene como objetivo dar una visión renovada del arte románico. En esta línea, el museo ofrece una llamativa novedad: la recreación de la «portalada» de Ripoll en tres dimensiones.

El museo ha habilitado una sala en la cual se puede visualizar, mediante unas gafas especiales y gracias a la instalación de dos pantallas gigantes, la reconstrucción virtual realizada por la Universitat Politécnica de Catalunya. Formada por 180 millones de triángulos y consiguiendo un gran realismo, la recreación permite, a través de un sencillo panel de control, acercarse a la «portalada», admirarla desde distintos angulos e incluso se puede escoger la hora y el mes del año para ver los diferentes matices de luz.

La exposición, que cuenta con una brillante puesta en escena -es de recibo hacer una mención especial a la iluminación-, ofrece distintos espacios temáticos dedicados a altares, pinturas murales, espacios eclesiásticos, ejemplares de manuscritos perfectamente conservados o impresionantes crucifijos de entre los cuales destaca una enorme cruz dorada.

Dos estudiantes de historia del arte de 60 y 53 años, que acudieron a ver la exposición en el MNAC, aseguraron que es «extraordinaria, fantástica» y que la calidad de las obras, junto con la magistral puesta en escena, provoca que los asistentes se queden con la boca abierta. «¡Uhau!» atinan a expresar los que contemplan este centenar de obras.