Barcelona hace cien años

Barcelona hace cien años

POR TOMÁS VARA | BARCELONA
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Año 1909. La Ciudad Condal empieza a recuperarse de una Semana Trágica que dejaba tras de sí un reguero de víctimas. Barcelona tenía por aquél entonces el cuerpo sembrado de cicatrices urbanísticas. Las iglesias y monasterios incendiados durante las revueltas populares se sumaban a las ruinas de los edificios derribados para dejar sitio a Via Laietana.

El Arxiu Fotogràfic de Barcelona enseña desde el pasado miércoles, en la exposición «1909: fotografia, ciutat i conflicte», ese ambiente de reformas urbanas y división social que iba a desembocar en el pistolerismo. La muestra ofrece una visión espectral de la producción fotográfica barcelonesa del primer cuarto del siglo XX. Con un recorrido circular, la exposición comienza y acaba tratando la reforma de Via Laietana, con imágenes de las obras al principio y retratos de las calles que esos trabajos harían desaparecer al final.

Se conmemora así el centenario de los terribles hechos acaecidos en Barcelona en 1909. El objetivo es también hacer una lectura crítica de un medio definido en aquella época como científico y neutral, la fotografía. Para ello, las imágenes de autores como Frederic Ballell o Enric Castellà se agrupan en tres partes. La primera representa la vida burguesa mientras que la segunda se centra en las clases subalternas. Ambos grupos ponen en relieve la hegemonía de las clases adineradas, cuyos documentos gráficos reproducían su supremacía jerárquica. Así, en el primer grupo se retrata la Barcelona ideal y moderna, con las obras de Via Laietana y el Tibidabo, y un estilo de vida modelo, con reuniones en el paseo de Gràcia o partidos de tenis.

En el segundo grupo de la exposición se pone de manifiesto la visión paternal, benevolente, cuando no estigmatizada, de la élite barcelonesa sobre las clases populares, «el otro». Con las marquesas de Comillas y de Castellflorit repartiendo semanadas a las familias de reservistas de la Guerra de Marruecos y el alcalde Pich i Pon apadrinando al primer niño nacido en la Casa de Lactancia se demuestra esa tendencia a ver las clases subalternas como un hijo al que cuidar. Ese hijo podía sin embargo rebelarse y causar problemas, con lo que también encontramos en la exposición imágenes de atentados en 1908 o de un coche volcado por una muchedumbre en Gran de Gràcia por haber atropellado a un peatón.

Obras galardonadas

La exposición finaliza con una selección de las fotografías que integraban las series galardonadas en el «Concurs Artístic de la Barcelona Vella», que se organizó con el objetivo de reunir un conjunto documental gráfico de las calles y viviendas que tenían que ser demolidas con la apertura de Via Laietana. Las imágenes se ven impregnadas de esa nostalgia y melancolía del que retrata un lugar que sabe que está abocado a la desaparición.

Durante la visita se pueden encontrar escenas insólitas y sorprendentes, como una Sagrada Familia en medio de un descampado, una Diagonal más parecida a un desierto que a una avenida de una ciudad moderna, un zoológico con jaulas propias de un circo de pueblo o un casino en la Rabassada. Un paseo por la historia de la ciudad para descubrir que las reformas urbanas no son nada nuevo.